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Texto en español Los pilares de la Tierra, o por qué nunca seré escritor

Hace unos días terminé Los pilares de la Tierra, el ladrillo de Ken Follett. Mi mujer no traga a Ken Follett, y me preguntó: "y ¿no es muy fantasma?". La respuesta corta es: "sí". Pero me lo leí con gusto e interés, y no me dejó mal sabor de boca.

No soy, definitivamente, un lector de best-sellers. No he leído, ni creo que lea, un libro de Harry Potter (tampoco he aguantado ninguna película entera). Pero un libro que habla de la Edad Media, y de construir catedrales... bueno, vale, a ver si merece la pena.

Y lo cierto es que lo he leído con gusto, con bastantes ganas, dentro de lo que cabe. Y me lo he pasado bien. Porque el libro tiene unas cuantas cosas a favor.

1. El tío escribe con sencillez. No se enrolla más de lo necesario. A veces se empecina en que te imagines un sitio diciendo qué está al norte y qué al oeste, y siempre está bien hacer un poco de esfuerzo para ello. Pero ese problema espacial tiene mala solución, y no he visto (leído) a nadie resolverlo con brillantez. Por lo demás, no es cargante.

2. Sobre todo, lo mejor del libro, es que retrata la Edad Media. No sé si es fidedigno; espero que sí. Digamos que consigue hacer a uno pensar en esos tiempos en los que apenas hay leyes, en los que algunas personas pertenecen literalmente a otras, en los que no existe la comunicación, ni el alcohol para las heridas, ni siquiera el papel... Esa época de frío, de necesidad, esa época en la que un par de malos inviernos pueden significar, literalmente, la muerte de una familia entera. Esa época en la que hay que trabajar de sol a sol simplemente para subsistir. Esa época que por una parte está casi de actualidad, pero por otra nos pilla tan sumamente lejos. Eso es lo que me tuvo leyendo.

3. La construcción de catedrales era uno de los ganchos del libro, pero paradójicamente no me parece un asunto tratado con demasiado talento. Sí, algo se dice, y está interesante. Pero no tanto.

4. El libro tiene ritmo. Van pasando cosas, te interesas, y sí, Follett tiene oficio, no se le puede negar.

5.   No todo es rematadamente obvio. A veces muere alguien que no te esperas, o algo sale de manera que no te esperas. Aunque te duela. Los buenos no ganan siempre, por ejemplo.

El libro también tiene muchas pegas, a mi juicio.

1: Le sobra un tercio de páginas, siendo muuuuuy benévolo.

2: Uno se cansa de la maldad sin fin, la ingenuidad sin fin o el poder ilimitado. No son verosímiles. Solución: véase el punto 1.

3: Creo que Ken Follett no tiene ni puta idea de cómo escribir sobre sexo. Sus escenas sexuales me resultan extemporáneas y torpes. Sí, cariño: tienes toda la razón, es un fantasma.

4: Hay cosas muy realistas, y otras que no se cree ni él.

5: No sé por qué se titula Los pilares de la Tierra. No tiene ningún sentido. Ya, hay pilares, y hay tierra. Pero entonces podría titularse Pan y cerveza, y sería un título mucho mejor, y lo digo muy, pero que muy en serio. (Comercialmente supongo que no.)

6: Como digo, es un poco fantasma en general; pretende impresionarte, y hay cosas que son impresionantes, y otras que no, y que además no se las cree ni él, por dramáticas que le queden. Es un best seller, pretende serlo, está escrito para ello.Y muchas veces se nota.

7. Su tratamiento de la religión me desagrada. Por una parte, habla de Dios y sus designios por boca de (o mejor diríamos por mente de) sus personajes: monjes, soldados, artesanos medievales. Así tiene licencia para referirse a Dios como lo harían ellos; como un creyente, o un fanático, sin tener que serlo. Pero no juega limpio, porque cuando llega la corrección política, se frena. Follett retrata ambiciones humanas, instintos, motivaciones, entretejidos con su grandeza y su miseria (más miseria que otra cosa). Y eso está bien. Pero entonces resulta que la religión queda al margen de todo juicio. Es más; los malvados malvadísimos que son, de hecho, religiosos profesionales... quedan retratados como gente que malinterpretó la religión.Todo se mezcla con el sudor y la sangre de esos personajes que deambulan por la existencia, perfectos o no, pero la religión se cuida muy mucho de mezclarla en el revoltijo. Vemos retratadas violaciones o mutilaciones por sadismo, por deseo sexual, por ansia de dominación, por venganza; pero no vemos retratadas torturas ni ejecuciones por motivos puramente religiosos, que existen. Y eso es trampa, Ken, hombre, no me jodas, no seas fariseo, no seas jesuita. Ese prior que sale es un cabronazo que se inventa un santo para aprovecharse del victimismo del pueblo analfabeto; dilo así, no me andes con zarandajas, que la palabra polla bien que la pusiste cuando alguien sujetó una. Pero claro, una polla aquí y allá no enfada al Vaticano ni a los leyentes creyentes.

¿Por qué nunca seré escritor? Porque creo que no escribiría libros como este. No estoy tonto: sé que yo además no sabría, no podría, no sería capaz de escribir libros como este. Pero aunque pudiera no llegaría a saberlo, porque no iría detrás de ellos. No me satisfarían. Escribiría para pescar a los lectores, pero a mí mismo no me podría engañar.

Si yo tuviera que ser escritor, tendría que desnudarme muchísimo más. Tendría que ser dolorosamente sincero, o intentarlo. Y no puedo hacerlo. Tengo familia, tengo amigos, tengo conocidos que podrían leerme, y no tengo los huevos que hacen falta para que no me importe si les hace daño lo que leen. Ese es el motivo que anula mis posibilidades, aparte de tantos otros que puede haber.

Dicho todo lo anterior, me divertí leyendo. Lo reconozco. Pero Ken, eres un fantasma del copón. Lo único que te salva es que no la cagaste tantísimo como Spielberg, pero eres de su cuerda, vaya que sí.

Texto en español Chernóbil: 25 años después, por Antonio Camacho

Cometí un error con este libro. Pero eso lo contaré después.

El tema me resulta apasionante, y a primera vista parecía ser que el autor había viajado por allí. O sea, que quizás fuese un libro documentado y bien escrito. Me lo tomé bastante en serio, la verdad. Así que empecé a leer ávidamente.

La portada no me parece muy buena, por una razón: "chernóbil" está escrito con letras que parecen como muy rusas, y tal, y sí, son (al menos en parte) caracteres cirílicos, pero "chernobil" no se escribe así en ruso. Ahí viene a poner "snegióbil". Que vale, que es un recurso gráfico, y tal. Son cosas de los diseñadores. Bueno, no me parece buena idea. Acepto pulpo, pero la cosa es un poco cutre. Como para llamar la atención de cierto segmento de lectores que se dejaría impresionar por algo así.

Al leer, de mano, me empezó a sorprender que exageraba un poquitín la nota dramática, peliculera. En esa línea tan extendida de periodistas que creen que su trabajo es hacer interesante la realidad, en vez de simplemente permitirnos ver nosotros mismos cuán interesante es la realidad.

Para que se entienda a qué me refiero, las primerísimas frases del libro, en la introducción son:

Imagina, por un instante, que has contemplado algo que nunca antes nadie, en toda la historia de la humanidad, ha tenido ocasión de ver. Imagina que has visto el cielo en llamas, los árboles teñirse de rojo de la noche a la mañana, miles de hombres lanzándose decididos hacia una muerte segura.
Bueno, no parece la forma adecuada de escribir un libro bien documentado sobre Chernobil. Pero seguí confiando en el autor; hay reporteros de guerra que son así, novelescos. Y otra cosa: ortográficamente hablando, el libro no está, por lo general, mal escrito.

Pero es que a medida que avanzaba fui viendo más y más de eso. Más y más literatura, exageraciones, inexactitudes, y luego ya afirmaciones falsas o, peor aún, un autor que explica algo pero hace sospechar al lector que este autor no entiende realmente aquello que está explicando.

Tenía que haber sospechado desde el principio. Todo en el libro es enfático, forzado, teatral. La primera frase del capítulo 1 es esta:

Si tienes este libro en las manos, puedes sentirte el afortunado poseedor de uno de los escasísimos volúmenes sobre el desastre de Chernóbil.


Compañero, si vas a Amazon.com y buscas "chernobyl" te salen 1.514 entradas. La segunda frase, y siguientes, son estas:

Llama poderosamente la atención comprobar cómo, en comparación con otros grandes y dramáticos acontecimientos históricos (el asesinato de Kennedy, el 11-S, Hiroshima...) que han dado material a los autores para la escritura de cientos de libros, el mayor accidente por causas no naturales de la historia apenas cuenta con unas pocas monografías. Los más suspicaces podrían hablar de ocultamiento, de un complot para evitar que una verdad incómoda salga a la luz, pero la verdad es mucho más simple.

Se trata de un tema que no logra suscitar el interés que otros despiertan porque, como público, no somos capaces de abarcar su magnitud. [...]


No juzgaré esos dos párrafos. Los dejo así. Pero apestan a distancia.

Bueno, luego se pone a hablar de la radiactividad, de Röentgen, de los Curie... Me lo voy a saltar por ahora. Vamos a ver cómo describe el accidente.

Y lo describe en una "recreación" (¡horror!, licencia para inventar) en la que pone diálogos... eso, inventados. En la que empieza a hablar de presentimientos extraños de los trabajadores. En la que dice que el experimento que desembocó en el accidente debía llevarse a cabo a una potencia de entre 700 Mw y 1.000 Mw, pero Diatlov, jefe de ingeniería, "pretendía hacer bajar la potencia a tan sólo 200 megavatios", cosa que por lo que he podido ver es básicamente mentira, y seguro que lo es, porque Camacho no explica qué ganaba Diatlov con "hacer bajar" la potencia (algo que en realidad no buscaba, sino que ocurrió precisamente por accidentes o errores).

Dice que a las 00:38 el reactor "se detuvo por completo", cosa que tampoco ocurrió. Dice un montón de cosas muy, muy dudosas sobre el funcionamiento del reactor, como estas:

La división de los átomos de uranio produce un enorme calor que sube a través de las barras de combustible, lo que convierte en vapor el agua que hay en el fondo del reactor. [¿Sube por las barras? ¿Agua en el fondo? ¿De qué habla?]

Entre los muchos fallos del diseño de la central se encontraba el sistema de sensores. Lo que tendrían que ser los ojos y oídos de las personas que se encontraban en la sala de control estaban ciegos y sordos a buena parte de lo que sucedía en el interior del núcleo. [...] En las profundidades de éste [el núcleo], sin que nadie lo detectase, se estaban acumulando ingentes cantidades de energía que pasaban completamente desapercibidas para los sensores [...] [He leído unos cuantos textos sobre el accidente, y nadie mencionó eso de los sensores. Creo que es mentira.]


Esta, en particular, es muy gorda y merece explicación aparte:

En el reactor número 4 de Chernóbil, el nivel de xenón se comenzó a incrementar porque el yodo estaba <<cerca de la concentración de equilibrio completa para producirlo, y el flujo de neutrones necesario para "quemarlo" no estaba presente>>. [...] el envenenamiento por xenón y la presencia de grandes burbujas en el circuito impedía la transferencia de esa energía al agua del circuito primario.


Cuando lo leí me pareció que lo que decía no tenía ningún sentido, y que de hecho el autor no entendía lo que es el envenenamiento por xenón. Es muy sospechoso que cuando habla de la concentración de equilibrio y esas zarandajas ponga comillas, por supuesto sin citar la fuente, como librándose del problema de decirlo con sus propias palabras (que no puede, claro). No te preocupes, Santiago: ya te la cito yo.

Tu fuente para hablar del envenenamiento por xenón son páginas web como esta y esta, donde aparece tu misma frase, también con comillas. ¡Pero ellos al menos citan la fuente, y eso que no están escribiendo un libro! Y esa frase es a su vez una deficiente traducción de esta página, donde lo que dice es esto:

In the normal operation of a nuclear reactor, the presence of the xenon-135 is dealt with in the balancing of the reaction rate. Iodine-135 is produced, decays into xenon-135 which absorbs neutrons and is therby "burned away" in the established balance of the operating conditions. There is an equilibrium concentration of both iodine-135 and xenon-135. But when the power level was drastically lowered at the Chernobyl reactor, the xenon-135 concentration began to increase because the parent iodine-135 was near full-power equilibrium concentration to produce it and the neutron flux necessary to "burn it away" was not present. It would eventually peak and decrease, but with a 9.2 hour half-life, that decrease would come too late!


Alguien, con mejor voluntad que conocimientos, tradujo "In the normal operation of a nuclear reactor [...] There is an equilibrium concentration of both iodine-135 and xenon-135" por "En un reactor que funciona correctamente, ambos isótopos están balanceados" (Camacho lo redactó un poco mejor; ya hemos dicho que la ortografía no es mala), cuando lo que dice es "Existe una concentración de equilibrio entre el yodo-135 y el xenón-135" (la concentración de equilibrio es un concepto de química, originalmente). Y entonces, traducen <<the parent iodine-135 was near full-power equilibrium concentration to produce it and the neutron flux necessary to "burn it away" was not present>> por ese engendro que Camacho copia sin entenderlo. "La concentración de equilibrio completa para producirlo"... me troncho.

Ahora me temo lo peor con eso del calor que "sube por las barras" y el "agua que hay en el fondo del reactor". Sospecho que sea otra pésima traducción de algún texto (del estilo de este) en el que se hable de "heat up" o de "lower water levels". Vete a saber.

En otro sitio, dice:

Se liberó a la atmósfera terrestre una cantidad monstruosa de energía atómmica en diversas formas, quinientas veces superior a la liberada por las explosiones de Hiroshima o Nagasaki.


Esto es UNA MEMEZ DEL MÁXIMO CALIBRE. EL autor NO DISTINGUE RADIACTIVIDAD DE ENERGÍA ATÓMICA.

Es dudoso que las explosiones de Chernobil fueran nucleares, y en todo caso no fueron ni parecidas a una bomba nuclear. Suponiendo, en el "mejor" de los casos, que hubiese un componente de reacción nuclear en la segunda explosión del reactor (cosa que no es segura), estos autores dicen que la energía liberada habría sido el equivalente a 10 Tm de TNT. La bomba de Hiroshima, la menos potente de las dos, equivalió a 12.000 Tm de TNT, ó 12 Kilotones. Así que la energía que se liberó "a la atmósfera" (¿?) en Chernobil viene a ser menos de la milésima parte que en Hiroshima, y no digamos que en Nagasaki (21 Kilotones). Lo que parece haber sido 500 veces superior es la liberación de material radiactivo.

En otro sitio dice que si el incendio se dejaba sin control, podría extenderse al resto de las instalaciones "provocando una explosión nuclear de proporciones nunca vistas". Esto es lo que escribe alguien que no tiene NI IDEA de lo que es una explosión nuclear, ni de lo que es una central. Ni de lo difícil que resulta generar una gran explosión nuclear así, por casualidad. Cree que funciona igual que un incendio en un depósito de gasolina. Qué pena que no supieran esto los del Proyecto Manhattan, el proyecto científico-militar más caro de la historia, que les podría haber bastado con una mecha y una cerilla...

Otros inventos novelescos:

Ser despedido de la central significaba el pasaporte seguro para cualquier destino horrible en Siberia, donde las condiciones de vida eran tan terroríficas que la gente seguía perdiendo los dientes a causa del escorbuto. [Yo creo que, en la Ucrania de 1986, ser despedido del reactor implicaría seguramente irse a la puta calle. El resto... ]


Algo inconcebible: el libro no tiene NINGUNA referencia bibliográfica, ninguna fuente. Así que el lector, visto lo visto, tiene serias razones para dudar de la documentación y conocimientos del autor, por mucho que haga turismo por Prípiat.

Resumiendo. Tenemos un autor que por un lado novela, exagera, adorna. Que usa mitología y lugares comunes, sin ningún rigor. Cuando se mete en cosas concretas o técnicas, se tambalea, repite frases de segunda mano que no ha entendido, o dice directamente verdaderas barbaridades. Algunas de esas cosas se pueden rastrear hasta simples blogs, fuentes de segunda mano (¡o de tercera o cuarta!), a puros errores de traducción (que no tiene empacho en copiar y, si hay mucha duda, poner comillas para despegarse del problema como si fuera un moco), o a mera ignorancia. No cita fuentes, no hay ninguna referencia bibliográfica (¡ninguna!), pero intenta parecer entendido aunque no tiene ni idea. Eso sí, puede restregarte por la cara que ha hecho excursiones por Ucrania (¡vete a saber si es verdad!).

Pero eso sí, con todos esos ingredientes deleznables, cuenta una película que seguro que sobrecoge e impresiona a amas de casa y niños de siete años.

Y en la página 61 todo cobra sentido de repente:

[Igor Kostin]] a quien tuvimos ocasión de entrevistar para el especial sobre Chernóbil que realizamos en el programa de televisión Cuarto milenio.


¡¡¡HORROR!!! ¡¡¡UN COMPINCHE DE IKER!!!

Así que el tipo es de esa ralea. Un mercachifle, un vendedor de humo, un magufo, un engañabobos, un autor de ficción que se disfraza de reportero. Un "periodista" de Cuarto milenio.

Tenía que haber sido evidente. Pero la culpa es mía: no leí la solapa del libro, donde viene una biografía del sujeto y se jacta de participar en programas de ese pelaje, o de escribir sobre conspiranoias, illuminati, y cosas así. Fui a la solapa después de llegar a esa página 61. Hasta ese momento, no sabía a quién estaba leyendo.

Hay algo positivo en esta asquerosa experiencia, y es que aporta evidencia experimental: yo empecé el libro sin ningún prejuicio de ningún tipo. Tomaba al tío por un periodista serio. Así que las conclusiones a las que he llegado son puramente racionales. Erróneas o no, lo que no me pueden decir es que había mala predisposición (¡era la contraria!).

El libro no vale ni para forrar la pata de una mesa. Y el autor debería pedir disculpas por haber escrito ese montón de... sí, ese montón de mierda. Pero resulta que vive de ello.

No con mi dinero ni con mi tiempo.

Ahora dirá que soy un estrecho de mente, que soy un crédulo de la versión oficial, que soy dogmático, que hay muchas cosas que la ciencia no puede explicar, que el valor de la obra está precisamente en que aporta cosas al margen de la documentación, que la verdad se obtiene hablando con la gente. Cualquier otra de las chorradas y excusas cínicas y demagógicas que sirven para justificar la estafa intelectual.

Texto en español Günter Grass

A Günter Grass le ha caído un chorreo de no te menees. Un chorreo masivo, podríamos decir.

¿Qué ha hecho?

Criticar la política armamentística de Israel. Ya está.

Y, sencillamente por eso, le dicen que es "antisemita". De lo que se deduce que los únicos "semitas" son los israelíes, lo cual es radicalmente falso. El término "semítico" hace referencia a un conjunto de lenguas emparentadas, una de las cuales es el hebreo; esto de "semita" se usa mucho, si uno lee historia de Mesopotamia, para diferenciar los pobladores sumerios de la gente que vino después, que tenía un origen distinto. El uso de "semita" como referencia racial es infundado. Al parecer todo el norte de África, mezclando tuaregs, árabes, somalíes... se podría denominar "semita".

Cuando un término se usa de manera incorrecta tan a la ligera, detrás suele estar la repetición machacona previa de una idea, que ha hecho innecesario que pensemos. Y aquí tenemos una evidente: criticar cualquier aspecto de la política de Israel es ser "antijudío", o "pronazi". Eso nos han enseñado (otro de por aquí decía que "las víctimas siempre tienen razón"; como muchos judíos fueron víctimas de los nazis... pues eso).

Bueno, no merece la pena ahondar más en eso. Lo que merece la pena es que cada cual juzgue por sí mismo leyendo el poema original. A mí, personalmente, me parece un escrito de lo más juicioso (aunque como poema sea francamente feo), y no sólo eso, sino el tipo de reflexión que todos estamos obligados a hacernos a poco que recordemos lo que pasó antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Espero que no me interrogue nadie por "difundir ideas antisemitas", o alguna otra memez parecida.

Lo que hay que decir

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
solo acabamos como notas a pie de página.
Es el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
Pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años —aunque mantenido en secreto—
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
Ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportar como prueba el temor...
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
Porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué solo ahora lo digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque —suficientemente incriminados como alemanes—
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible que renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por una instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.

Günter Grass, traducido por Miguel Sáenz. Publicado originalmente en Süddeutsche Zeitung y en español en El País
.

Testu n"asturiano Los llibros de 2011

Y equí ta la mi tradición de añu nuevu, apuntar equí los llibros que lleí esti añu.

Primero, los que nun son cómics:

Historia de la Edad Media / Indro Montanelli,Roberto Gervaso
Freakonomics / Steven Levitt
El cerebro de Broca / Carl Sagan
Un anillo alrededor del Sol / Clifford D. Simak
Breve historia de la incompetencia militar / Edward Strosser
La partícula divina / Leon Lederman,Dick Teresi
El misterio de los hititas / C. W. Ceram
El electrón es zurdo y otros ensayos científicos / Isaac Asimov
Historia moderna de Israel / Frank Paya
Rumbo al cosmos. Los secretos de la astronáutica / Javier Casado
Los lenguajes perdidos / P.E.Cleator
Miles de millones / Carl Sagan
Breve historia de la Química / Isaac Asimov
Una historia de España contada para escépticos / Juan Eslava Galán
Civilizaciones extraterrestres / Isaac Asimov
Fotosíntesis / Isaac Asimov
Cómo NO escribir una novela / Howard Mittelmark,Sandra Newman
La magia de escribir / José Antonio Marina,María de la Válgoma
El catolicismo explicado a las ovejas / Juan Eslava Galán
El imperio romano / Isaac Asimov
La pregunta de las diez de la noche / Kate de Goldi
Fabulosas narraciones por historias / Antonio Orejudo Utrilla
Las ventajas de viajar en tren / Antonio Orejudo Utrilla
Nemesis / Isaac Asimov
Introducción a la ciencia: una guía para todos (o casi) / John Gribbin
Antes de Hiroshima (releído) / Diana Preston
Rimas / Gustavo Adolfo Bécquer
Fortunata y Jacinta / Benito Pérez Galdós
13,99 € / Fréderic Beigbeder


Lo meyor, ye difícil de decir, pero igual se pue citar el haber lleío Fortunata y Jacinta, que son coses que ta bien polo menos conocer; Rumbo al cosmos, onde deprendí muncho; y bueno, nun tuvo nada mal La pregunta de las diez de la noche. Lo peor, ún que nun ta na llista porque nun lu terminé: Curiosidades del mundo antiguo, de Ignacio Monzón Acosta. Ye increíble que pueda salir de la imprenta un llibru tan mal escritu, con tantes faltes d'ortografía, tan mala concordancia y tan poco cuidáo. Tan impresentable que nun aguanté pa lleelu enteru.

Una cosa que nun sé si tien que preocupame: prestóme muncho más la non-ficción que la ficción. Lleo Historia de la Edad Media, de Montanelli y Gervaso, y ye un poco rollu, con tantu datu y tantu rei, y además nun ye de la edá media, sinon de la edá media'n Italia. Pero resulta que, aun así, abúltame tan fascinante enterame de cómo foron les coses, que compensa. Por embargu, la mayoría de les noveles abúrrenme bien ceo. Llevé una deceición con Un anillo alrededor del sol, que primero, ye de Simak (y tovía me alcuerdo del so Ciudad), y segundo, ye un títulu que remembro haber visto de pequeñu por casa, y tenía curiosidá. Bueno, pues nun ye que tea mal, pero... como si nun lu lleera. Tengo un problema cola ficción.

Ah, y otra cosa que ye "lo peor" ye La partícula divina. Un llibru perrrecomendable, onde deprendí muncho, que me prestó pola vida... pero que al tiempu ye un exerciciu bastante egocéntricu, nun llega a desplicar les coses lo bastante bien, y sobre todo... ¿por qué esti tipu, un científicu, tuvo que falar de partícules "divines" y acuñar esi términu insoportable? ¿Por qué esa memez? Pero bueno, eso merez un artículu en sí mesmo.

Y lluéu, los cómics:

Noche en blanco / Yann,Neuray
El mundo de Bone: Rose / Jeff Smith,Charles Vess
El mundo de Bone: Estúpidas, estúpidas mostrorratas/Costillita / Tom Sniegoski,Jeff Smith,Stan Sakai
Logicomix / Apostolos Doxiadis,Christos H. Papadimitriou,Alecos Papadatos,Annie di Donna
100 balas / Brian Azzarello,Eduardo Risso,Patricia Mulvihill
Castle Waiting-Libro 1 / Linda Medley
Arquetipo / Ralf König
Una historia popular del imperio americano: una adaptación gráfica / Howard Zinn,Mike Konopacki,Paul Buhle
Asterios Polyp / David Mazzucchelli
¡CHHHT! / Jason
Cómo no hacer nada / Guy Delisle
Una resaca de cuidado / Léo Malet,Jacques Tardi
36-39: malos tiempos / Carlos Giménez
Puta guerra / Jacques Tardi,Jean-Pierre Verney
La chica inclinada / François Schuiten,Benoît Peeters


Lo meyor, pues prestóme Asterios Polyp (anque seya un poco rariquín, o un muncho, pero gráficamente paecióme una obra bien interesante). Logicomix tá bastante bien, pero paecióme lo mesmo que dalguna otra cosa que lleí d'Apostolos Doxiadis: pretenciosa, pero al final nun tien tanta calidá nin desplica bien les coses y quédase un pocoñín nel tremendismu, no novelesco, nel adornu (¡qué manía!). Eso sí, los dibuxantes son grandes. Delisle siempres me presta, pero esti nun ye el so meyor trabayu.

Agora toi lleendo otra vez a Orejudo (Un momento de descanso) y paez que me ta reconciliando un pocoñín cola ficción. Veremos.

Texto en español La magia de escribir

Acabo de terminar "La magia de escribir", de José Antonio Marina y María de la Válgoma. Y está lleno de ideas interesantes. Voy a apuntar algunas.

La primera, su lema: usar el lenguaje es usar la inteligencia (y al revés). No puedo estar más de acuerdo.

- Una tal Donata Eschenbroich ha escrito un libro cuyo título me intriga: "Todo lo que hay que saber a los siete años". ¿Qué crees que debería haber vivido un niño de siete años? No es una pregunta trivial, si te paras a pensar. Hay tantas cosas que los mayores damos por supuestas, y sin embargo son un descubrimiento, un milagro que se produce ante nuestros ojos sin que nos demos cuenta...

Por ejemplo (p. 92), en relación con la escritura todo niño de siete años debería haber experimentado esto:
1. Debería haber escrito una carta.
2. Debería haber dictado una historia o un sueño a alguien que supiera escribir y lo anotara antes sus ojos.
3. Debería haber podido probar la escritura cifrada, mediante "mensajes secretos".
4. Debería haber enviado un mensaje de correo electrónico.
5. Debería haber tocado, leído su propio nombre escrito en braille.
6. Debería haber escrito un signo chino.

- Otro libro que mencionan (p. 98) es "La gramática descomplicada", de Álex Grijelmo. Tengo que buscar ese libro, y en su defecto otro de ese autor. Un tipo que escribe una gramática descomplicada seguro que merece ser leído.

- En Estados Unidos existe desde los años setenta el National Writing Project, que se ocupa de formar a los profesores para que enseñen a escribir. Dicen que ese movimiento ha logrado que escribir una composición o una narración sea algo que los alumnos hacen a diario en los Estados Unidos. Y en España recomiendan, entre otros recursos, la página web de Felipe Zayas.

- <<Recuerdo que en un bello libro sobre resolución de problemas, el gran matemático Miguel de Guzmán explicaba su manera de solucionar uno de ellos. Al cabo de un par de páginas, de repente descubría que se estaba equivocando y que tenía que rehacer el camino. "Los matemáticos profesionales también nos equivocamos -decía- y eso tienen que saberlo nuestros alumnos, para que no se desanimen cuando les pasa a ellos." De hecho, otro gran matemático, Polya, autor también de un famoso texto sobre resolución de problemas, decía: "He llegado a la conclusión de que yo me equivoco el mismo número de veces que mis alumnos. Mi única ventaja es que yo me doy cuenta antes que ellos de que he metido la pata y la saco con más rapidez.">>

- Sobre la corrección de textos, recomiendan el libro de Daniel Cassany Reparar la escritura. Otro que hay que leer. Nombran otro, de Josep María Espinàs: Redactar es ordenarse.

- Otro libro sobre la épica de enseñar, a pesar de las circunstancias, y hacer un mundo mejor: Cartas a una maestra. Escrito por los niños de la escuela de Barbiana, dicen, con rabia ante un sistema que los dejaba (a los niños) fuera. Un libro que según Marina y de la Válgoma deberían leer "todos los maestros, todos los que aman enseñar". Entre otras cosas, los niños dicen que "el saber sólo existe para darlo". Chúpate esa.

- p. 136: "Formular los conocimientos es el modo supremo de aprendizaje. No sabemos de verdad una cosa hasta que nos la hemos explicado a nosotros mismos o se la hemos explicado a otro. [...] En la Universidad no se enseña a usar bien el lenguaje y, por lo tanto, no se enseña a usar bien la inteligencia."

- ¿Por qué se escribe? (p. 147). Primo Levi dijo nueve razones:
. Porque uno siente el deseo o la necesidad.
. Para divertir o divertirse.
. Para enseñar algo a alguien.
. Para mejorar el mundo.
. Para dar a conocer sus ideas.
. Para liberarse de la angustia.
. Para ser famoso.
. Para ser rico.
. Por costumbre.
Las mías en este blog creo que son sobre todo la 1, la 2, la 3 y la 4, dependiendo del caso. A Levi le falta, en mi opinión, una muy importante: hay quien escribe para aprender.

- Otro libro, dicen que estremecedor, de William Styron: Esa visible oscuridad, donde narra cómo salió de una depresión de la que no veía salida, gracias a su mujer y a escribir sobre elo.

- Los autores citan (p. 163) a Ryszard Kapuscinsky, citando a su vez a Thomas Mann en su Viajes con Heródoto: "el escritor es aquel al que escribir le resulta más difícil que a las demás personas": Yo leí "Viajes con Heródoto", y me avergüenzo de que se me pasase esa definición tan genial. Vale también para los músicos.

- La definición (p, 174) de la palabra buscar en el diccionario de Sebastián de Covarrubias, el primer gran diccionario de la lengua castellana, explica que la palabra se refiere a lo que se hace cuando la caza está escondida en el bosque, y para encontrarla tienes que andar mucho por él, es decir, bosquear; y que de ahí viene buscar. La RAE no dice eso, dice que viene de "conquistar, ganar" en diversas lenguas de origen indoeuropeo. Vaya usted a saber.

Bueno, se puede parar aquí. La magia de escribir es un libro digno de ser leído. Ahora voy a tener que leer "La magia de leer". Mecachis...

Texto en español La rima XX

Acabo de releer las rimas de Bécquer. Y sí, ya hemos oído muchas veces lo de las golondrinas, y el arpa, y todo eso. Pero a mí me pudo una muy corta, la rima XX:

Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.


Pero qué bien encajao, tú.

Texto en español Una gran novela de nuestro tiempo

Hace menos de media hora acabo de terminar un buen libro. Eso sí, más largo que un día sin pan. Pero un buen libro. Es un buen ejemplo que contraponer a Neal Stephenson. Este tío que he leído sí es narrador. Una novela larga, pero sólida y compacta como un bloque de granito. Bromas, las justas. Para contar lo que cuenta, se necesita espacio.

En este libro se habla de temas bastante actuales. De la república y la monarquía. De las pensiones y los años de cotización. De la honradez. Del cáncer y de las operaciones de mastectomía. De laicismo, de materialismo. Del capital, del comercio, del trabajo. Del divorcio. De las enfermedades mentales, de lo que supone cuidar a una persona afectada por ellas, o por demencia senil. De los celos, eso que está al filo de la violencia doméstica en tantos casos. De la homosexualidad, aunque sólo se menciona de refilón. De la Universidad. Del progreso científico. De Darwin. Del funcionariado, de las plazas, las oposiciones. De las deudas, de las hipotecas, del préstamo, de la usura. De la bolsa, las acciones. De la democracia. De los diputados. Del clientelismo político. Del transporte público, de los taxistas. De las obras en Madrid. Del turismo, de los souvenirs horteras y falsos. De la imagen de pandereta y torero que de España se tiene fuera de ella. De lo incivilizado de España en comparación con Inglaterra. De las sectas fundadas por chiflados. Del flujo de capitales, y el miedo del dinero, en tiempos de crisis.

De mil cosas más. Nos retrata y nos delata, de principio a fin.

Está ambientada en el Madrid de 1870, y se escribió en 1887: Fortunata y Jacinta. Como muestra, un mínimo botón: esa reflexión que nos asalta en tiempos estúpidos. Como estos en los que para castigar al Banco Mundial hemos decidido convertirnos en esclavos suyos. A ver si este texto no parece escrito ahora mismo:

Que cuando hay libertad mal entendida y muchas aboliciones, los ricos se asustan, se van al extranjero, y no se ve una peseta por ninguna parte. No corriendo el dinero, la plaza está mal, no se vende nada, y el bracero que tanto chillaba dando vivas a la Constitución, no tiene qué comer. Total, que yo digo siempre: «Lógica, liberales» y de aquí no me saca nadie.


En fin. Rafael Reig dice alguna que otra sandez (como hacemos todos, y los adictos al tabaco más), pero de letras sabe algo, y dice que es la mejor novela española, por encima del Quijote. Uau.

Quizás esté bien leer novela histórica amañada ahora mismo por el negro de un escritor famoso, pero es un pecado hacerlo sin haber agotado antes obras como esta, que además es gratis.

Eso sí, larga como un día sin pan. Pero para mí ha merecido la pena.

Testu n"asturiano Los llibros de 2010

Seguimos cola tradición. Equí apunto lo que me paez que lleí'n 2010:

Manual de literatura para caníbales / Rafael Reig
La importancia de llamarse Ernesto / Oscar Wilde
La era del diamante: manual ilustrado para jovencitas / Neal Stephenson
Breve historia del mundo / H. G. Wells
Lo que no vengo a decir / Javier Marías
Inmersión: la vida a bordo de un submarino español / Luis Sánchez-Feijoo López
K-19: la historia secreta del submarino nuclear soviético / Peter Huchthausen
Criptonomicón / Neal Stephenson
Hacia el Polo : relato de la expedición 1893 a 1896 : según el diario de la exploración / Fridtjof Nansen
Manipuladores / Isabelle Nazare-Aga
En el principio fue la línea de comandos / Neal Stephenson
Átomo-Viaje a través del Cosmos subatómico / Isaac Asimov
Niebla / Miguel de Unamuno
Bilbao-New York-Bilbao / Kirmen Uribe
Las partículas elementales / Étienne Klein
Electrones, neutrinos y quarks / Ynduráin
Una breve historia de casi todo / Bill Bryson
Si esto es un hombre / Primo Levi
La peste / Albert Camus
Cosas que los nietos deberían saber / Mark Oliver Everett
Zaragoza / Benito Pérez Galdós
La economía no existe / Antonio Baños Boncompain
El 19 de marzo y el 2 de mayo / Benito Pérez Galdós
La corte de Carlos IV / Benito Pérez Galdós
Desinformación / Pascual Serrano



La fiesta prau, de Xaime Arias, tristemente nun lu terminé. Nun me enganchó.

Sorpreses: La economía no existe, un gran llibru. Gustóme abondo el llibru de Kirmen Uribe. Y lo peor: Neal Stephenson. Dí-y delles oportunidáes, pero anque ye daquién con idegues, y que se documenta, paezme un escritor permalu. Los llibros que lleí tienen una base ablucante, de la que se podía facer dalgo grande; pero Stephenson entama a amontonar escenes, hestories, xente, datos, amestáes una con otra ensin algamar un interés, ensin cuayar el llibru. Valía-y más escribir dalgo muncho más corto y meyor engranáo, más sólido. Ye la mi opinión. Terminar les sos noveles costóme un trunfu, foi un exerciciu de disciplina durísima. Pasaben milenta coses, y por embargu yeren un aburrimientu. Escribir requier oficiu...

Y los cómics:

La tempestad / Santiago García,Javier Peinado
Génesis / Robert Crumb
Lulú: mujer desnuda, primera parte / Étienne Davodeau
Moscas y dragones / Jorge de Juan,Juan Luis Iglesias Roncero
El canto de las estrigias / Corbeyran,Richard Guerineau,Isabelle Merlet
Alicia en Sunderland / Bryan Talbott
El corazón de las tinieblas / Miguel A. Díez,Luis Manchado,Pablo Auladell,Francisco Marchante
Tom Strong's Terrific Tales, volumen I / Alan Moore,Steve Moore,Paul Rivoche,Arthur Adams,Alan Weiss,Jaime Hernandez
Cómo fracasé en la vida / Bertrand Santini,Bertrand Gatignol
Dándole vueltas / Frederik Peeters
Paraíso punk rock bar / Javier Rodríguez
Zot! / Scott McCloud
Mode O'Day / Robert Crumb
Hablando del diablo / Beto Hernández
Inolvidable / Alex Robinson
El resentido : historia tragicómica y romántica para jóvenes y adolescentes / Juaco Vizuete
Breakdowns-Retrato del artista como un joven / Art Spiegelman
Ranx / Stefano Tamburini,Alain Chabat,Tanino Liberatore
George Sprott 1894-1975 / Seth
Café Budapest / Alfonso Zapico
No comment / Ivan Brun
La cuenta atrás-Parte I / Carlos Portela,Sergi San Julián
Pedro y yo / Judd Winick
La joya más preciosa / Marian Henley
La virgen del burdel / Hubert,Kerascoët
Río abajo / Pascal Rabaté
Lobas / Rachel Deville
La madre ardilla / Megan Kelso
La educación de Hopey Glass / Jaime Hernández
Piel color de miel / Jung


Hai munchos interesantes. Prestóme abondo Zot!, y paecióme una obra maestra (percurtia) Cómo fracasé en la vida.

Texto en español La propiedad intelectual

Cada poco veo usar (la última vez a Javier Marías en un artículo de hace tiempo) la metáfora de la propiedad material respecto a la propiedad intelectual. Marías, por ejemplo, parece estar de acuerdo con los famosos 70 años post-mortem de propiedad intelectual sobre cualquier creación, ya que lo describe de hecho como un agravio comparativo hacia los creadores; en su símil manifiesta que un panadero le deja sus posesiones y su negocio a sus hijos, no por cuarenta ni por setenta años, sino (teóricamente) para siempre.

Aplicar metáforas materiales a objetos inmateriales es aceptable (y a veces aconsejable), pero un poco arriesgado. Las metáforas son válidas sólo en parte, porque si no, serían sinónimos y no metáforas.

Y estoy un poco cansado de esa metáfora, utilizada de forma bastante descuidada. Así que voy a darle la vuelta.

Marías, y otros, asemejan su "creación" a un objeto físico; una casa, por ejemplo. Y claro, uno no puede llegar y quitarle a Marías su casa o su caja de puros.

Pues yo digo que la cultura es una casa propiedad de todos, un lugar de encuentro, un piso de okupas autogestionado en el que nadie está obligado a entrar. Marías puede escribir y, si quiere que nadie le quite lo escrito, guardárselo en su cajón. Tiene derecho. Pero si pone su novela en mi casa... lo que encuentro en mi casa es mío. Además, que no se preocupe; tengo buen cuidado de dejarlo donde estaba, para no hurtárselo a mis compañeros de piso; que yo lea la novela que Marías ha dejado en mi aparador no impide a los demás leerla también. Así que no hago nada malo.

Por otro lado, al encontrarme ese objeto, esa novela, empiezo a preguntarme alguna que otra cosa. ¿"Creación", lo llama Marías? Pero ¿lo ha creado él? ¿Acaso crea algo? ¿No es más bien una ensalada que ha preparado tomando ingredientes de... sí, de la cultura, es decir, de mi aparador? ¿Acaso ha pedido permiso a todos los supuestos usufructuarios, por esos setenta años, de las ideas que generan? Puede que haya pagado por los libros que ha leído, pero ¿es que no ha recibido ninguna idea gratis? ¿Es que no ha observado la realidad que le rodea, no ha tomado nota de lo que pasa ante él en un bar, de las imágenes que otros pusieron ante sus ojos para su disfrute, pero no para que las refundiera en su novela? ¿Seguro que ha hecho todas las cuentas con la Cultura?

Así que quien publica algo que se atenga a las consecuencias: lo ha liberado a la Cultura. Deja de ser su propiedad privada. Y que tenga cuidado de que no le reclamemos por las fuentes de inspiración que, sin duda, ha utilizado.

¿Malas metáforas, las mías? Bueno, de hecho estoy haciendo un poco de abogado del diablo. Pero mis metáforas no me parecen peores que la suya.

Texto en español Cartas desde la Tierra

Creo que nunca había leído directamente a Twain. Y fui a empezar por un libro que no se publicó durante su vida, ni tampoco durante buena parte de su muerte; se publicó finalmente en los años 1960. "Cartas desde la Tierra".

Twain fabula sobre la creación del universo por boca de un tal Satán, que estuvo allí; fue uno de los arcángeles que lo vieron todo. Luego, Satán escribe desde la Tierra a sus compañeros (Gabriel y Miguel) contándoles, perplejo, cómo van las cosas por aquí.

En realidad habla sobre todo de la religión cristiana y del comportamiento de la humanidad hacia ella. Y del dios que se han inventado, ilógico, contradictorio, irreal, inverosímil. Y de un cielo en el que se premian dedicándose a rezar y cantar por toda la eternidad, cosa que casi ninguno disfruta en vida (pero espera que empiece a gustarle tras la muerte), y en el que sin embargo no hay, por ejemplo, sexo de ningún tipo. Twain nos retrata, usando como eje de buena parte del libro la historia del diluvio universal. Respecto a la culpa insiste, por ejemplo, en que los hombres somos máquinas, y que de poco se nos puede culpar cuando obramos conforme a nuestra naturaleza.

Es un libro demoledor, de un humor amargo, rabioso, sin concesiones. Twain señala la profunda estupidez de la humanidad en relación con la religión (la cristiana en concreto) y la demuestra por reducción al absurdo. Por ejemplo:

Esta inocente Biblia habla de la Creación. ¿De qué?... ¿del universo? Sí, del universo. ¡En seis días!

Lo hizo Dios. Aunque Él no lo llamó universo; ese es un nombre moderno. Concentró toda su atención en este mundo, que construyó en cinco días. ¿Y después? ¡Tardó un solo día en crear veinte millones de soles y ochenta millones de planetas!

¿Y para qué lo hizo? ¿Cuál era su intención? Para alumbrar el pequeño mundo de juguete, ese y ningún otro era su único propósito.


Esto es de lo más comedido que dice. Porque en otros lugares es más directo:

Os diré de paso que [dios] siempre está pendiente de los pobres. Nueve décimas partes de sus mórbidos inventos [las enfermedades] han sido pensados para ellos, y les llegan; a los ricos sólo les llega lo que sobra. [...]

Es precisamente lo que ocurre con las enfermedades. Cuando la ciencia extermina una enfermedad que Dios ha estado explotando, ¡el mérito se lo lleva Él, y todos los púlpitos prorrumpen en raptos de agradecida propaganda que ensalzan su bondad ilimitada!... Sí, ha sido Él. Puede que haya tardado mil años, pero eso no es nada; el púlpito afirma que lo venía pensando todo ese tiempo.


Y hay pasajes mucho más mordaces aún.

Luego llega... un epílogo de un tal Roberto Blatt. Uno se pregunta por qué hace falta ponerle un epílogo a Twain; de hecho, un epílogo que no haya sido escrito por el autor, o que no sirva a algún propósito explicativo muy concreto, me parece una falta de respeto. Y faltarle al respeto a Mark Twain son palabras mayores.

Pues Blatt va y dice cosas como:

No obstante, esta posición [respecto a los hombres como máquinas] no buscaba excluir sino más bien afirmar a Dios. [...] La racionalidad horlogère [no sé por qué no dice "relojera"] del universo es, más bien, un poderoso argumento a favor de una teoría de la Creación y de la superioridad, por qué no, ética del Creador, conocedor del origen y del telos de su obra.


Me pregunto si este tipejo ha leído el mismo libro que yo, y por qué tiene que venir a enmendarle la plana a Mark Twain cuando escupe lo que le parece sobre la religión. Y a continuación, claro, ya no podía faltar, se olía, se veía venir... la dichosa cita de Einstein, la que siempre usan los lerdos que sólo citan lo que les conviene:

"Dios no juega a los dados", afirmaba Einstein en homenaje a ese orden cósmico que no terminó de demostrar del todo.


No leí más. Mi estómago no me lo permitió.

Texto en español Hacia el polo con Fridtjof Nansen

Hace unos días que terminé Hacia el polo (Farthest North), el diario de viaje de la expedición de Fridtjof Nansen por el Polo Norte.

La expedición consistía, básicamente, en dejar que el hielo atrapase su barco al norte de Siberia, y viajar a la deriva, con la banquisa, pasando cerca del Polo Norte y volviendo al mar cerca de Noruega. Nansen pensaba que había una corriente que hacía tal recorrido (como asi fue). Al pasar el barco lo más cerca posible del polo, Nansen se bajaría e iniciaría una expedición a pie para llegar lo más al norte posible. Él y su compañero Johansen alcanzaron 86º 13.6' N en 1895.

Lo normal cuando el hielo atrapaba un barco de una expedición era que acabara destrozándolo. Así pasó con el Jeannette (cuyos restos, encontrados en Groenlandia, dieron a Nansen la idea para su expedición), o con el Endurance. Colin Archer diseñó para Nansen un barco (de madera, no lo olvidemos) específicamente para ser atrapado por el hielo y "flotar" encima. Esta joya (incluso tenía un aerogenerador para la electricidad, que parece un molino de viento clásico) no sólo sobrevivió a ese viaje de tres años en el hielo; fue utilizado después en otras expediciones, incluida la de Amundsen que alcanzó el polo sur. Exceptuando los submarinos, es el barco que ha ido más al norte y más al sur. Hoy puede visitarse en un museo en Oslo.

Nansen había sido el primero en cruzar Groenlandia, y después fue el primer comisionado de ACNUR y premio Nobel de la paz; es todo un héroe en Noruega. Su compañero en el viaje a pie, Hjalmar Johansen, vivió el resto de su vida dando tumbos y bebiendo más de la cuenta; por intercesión de Nansen participó en la expedición de Admundsen al polo sur, pero tras una agria discusión con Amundsen, este lo apartó de la expedición al polo, después lo despidió, lo hizo volver por su lado a Noruega, y no hizo mención alguna de él en su narración de la expedición. Johansen cayó en la depresión, volvió al alcohol, y se suicidó en 1913.

Hablando del segundo invierno que Nansen y Johansen pasaron juntos en el hielo, metidos en una cueva, Nansen escribe:

Nuestras comidas eran muy poco variadas. Todas las mañanas, caldo y cocido de oso; y todas las noches una fritura de oso. A pesar de tal uniformidad, nunca nos cansamos de esa cocina ni sentimos la menor inapetencia. Un bocado exquisito para nosotros eran los pedazos de grasa de morsa que habían ardido en las lámparas: eran nuestras golosinas, nuestros pasteles, como los llamábamos. ¡Si hubiésemos tenido un poco de azucar, cuánto mejor aún nos hubieran sabido!

Testu n"asturiano Libranda

Muncha xente diz que los llibros dixitales nun van sustituir a los llibros en papel. Que lo del MP3, val, pero que los llibros son diferentes, que son insustituibles. Que el oxetu físicu ye perimportante.

Y yo nun lo tengo tan claro. Tristemente, va tiempu (dende que merqué un llibru dixital y lu probé) que toi convencíu de que los llibros dixitales van sustituir, en una gran medía, a los de papel. (Digo tristemente porque me paez que los llibros de papel tienen cualidáes importantes, pero bueno, esi ye otru tema.)

El casu ye que lo de la música dixital y la desaparición del discu igual foi una sorpresa pa munchos. Lo del cine, tamién (tamién hebo quien pensó que les sales nun se podíen sustituir, que les películes nun podíen almacenase en discos duros; y agora hai quien diz que el 3D ye lo que nunca nun va poder salir del cine... Ilusos).

Pero lo que nun pue ser una sorpresa ye lo de los llibros. Ya hai demasiáos precedentes. Tamos toos avisaos. ¿A la tercera va la vencida?

Entós, les editoriales españoles, por fin, decídense y monten Libranda, una plataforma pa vender llibros dixitales. Voi facer una prueba, una facilina. Voi mercar La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón.

Voi y búscolu. Aparez. Pincho nel iconu de la tienda, pa compralu. Y atópome... una llista de tiendes. Venga, na primera, Leqtor. Y entós... llévame a la páxina principal de la tienda.

Eso quier decir que pa mercar un llibru he buscalu DOS veces, en páxines distintes. En fin. Búscolu. Y aparez. Y cuesta 8,99 €. Pa compralu hai que rexistrase (nun ta mal, si ye pa lo que dicen, pa que pueas descargate los tos llibros siempre que quieras), pero dando los datos d'ún (eso gústame menos; NUNCA tuve que facer eso nuna llibrería de verdá).

Esi llibru pue comprase na FNAC y en El Corte Inglés, en papel, por 10,95 €. O sea, que quitando papel, imprenta, tresporte, dependientes, y too lo demás, rebáxente menos de 2€. Menos d'un 18%. N'Amazon pues atopalu, en papel, por menos de 7 €, traducíu al inglés.

Esti ye un momentu críticu pa la industria editorial. Si anden llistos, se mueven rápido, y monten una plataforma na que sea perfácil y perbarato comprar, que casi se faiga solo, que ún tenga la sensación de que-y tan ufiertando dalgo que merez la pena, igual podíen conseguir que la xente se avezara a comprar llibros dixitales dende'l entamu, y que esi vezu quedara. Igual podíen escapar de lo que-y pasó -y-va pasar- a la música.

Pero prefieren dase el mismu sapiazu.

Pémeque ficieron esto de mala gana, porque nun-yos quedó otru remediu, y pa poder decir dempués que ficieron lo que pudieron, pero que la xente ye ladrona por naturaleza. Nun creo que fora una apuesta de verdá pol futuru de les tiendes de llibros. Y si lo ye, ta permal fecho.

Y eso que busqué un llibru perconocíu (la xente diz que ufierten mui pocos), y eso que namás foi a comprar, non me punxe a lleer (dicen que los llibros lleven DRM y que pa lleelos too son trabes, que nun funciona).

El restu será hestoria.

Texto en español De traducciones y un libro

He empezado El gato de Schrödinger en el árbol de Mandelbrot, de Ernst P. Fischer. Pese a que me interesan mucho los temas que trata, he leído cinco páginas, y he abandonado. Los temas prometían, pero un título así era una amenaza, y se ha cumplido. Pero diría que un (mal) traductor siempre puede empeorar un mal trabajo.

No sé si Fischer de verdad escribe tan retorcidamente como parece. Si pretendía entretener al lector en el sentido de divertir, recrear el ánimo de alguien, en mi caso me ha entretenido en el de distraer a alguien impidiéndole hacer algo, o en el de dar largas, con pretextos, al despacho de un negocio. Me da la impresión de que parte de la culpa es de José Luis Arantegui, el traductor.

De creer a Arantegui, Fischer habría utilizado expresiones alemanas equivalentes a:

- "estrelleros" para referirse a los astrónomos (o astrólogos, no lo sé).
- "se resolvió a aceptar" para indicar que aceptó o que decidió aceptar.
- "Todo y con ser bonita e importante, su frase no es del todo exacta". ¿Era necesario ese todo y con ser?
- "En la caja amenaza peligro porque allí un gas venenoso que aguarda a que el azar lo libere" (¿?).

Y así todo lo demás.

Puede que Fischer escriba así, pero es que en este libro hay una veintena de notas del traductor, y eso es muy mala señal. Que pasa a ser de alarma cuando se comprueba que la mayoría de ellas no son aclaraciones necesarias para entender el libro, sino ejercicios de erudición de Arantegui (que, no me cabe duda, erudito es).

Cito algunos ejemplos:

[Nota al título "La cámara acorazada del saber", pág. 247] He renunciado aquí a varias y suculentas observaciones sobre la traducción de "Unbewusstes" por "inconsciente", tan canónica como desacertada; pero sin ésta que sigue difícilmente se entenderá el título. Tendría que amplificar el lector castellano en su aparato psíquico el volumen del latín para oír en ese "incon-sciente", igual palabra que en "saber" y en "ciencia", como le ocurre al alemán. Digamos, por hacerlo audible, que "lo inconcienciado es la cámara acorazada del cienciar" donde éste atesora sus reservas y sus ganancias, que es la idea que da título a este apartado.

Yo diría que "tendría que amplificar el lector castellano en su aparato psíquico el volumen del latín para oír..." es como decir "en latín". Y cuánta metáfora, y cuánta historia personal, como si al lector le interesara que el traductor se ha quedado con ganas de hacer algo (ejem).
[Respecto a lo que el autor dice del significado de "exponente" como una cifra sacada del renglón y puesta en lugar destacado sobre él, p. 138] En mi opinión la diferente estructura de alemán y lenguas latinas lleva al autor a confundir pasado con presente (o con pasante). Por lo mismo que un dado no es un Dante, su descripción cuadraría más a "expuesto" que a "exponente" que, si se llama así, es por exponer algo (a saber, la potencia), aunque ciertamente esté expuesto, como cualquier palabra, a toda clase de percances.
Interesante, el traductor corrige al autor y de paso hace chistes.
[Respecto a la expresión "una experiencia del tipo ¡eureka!", p. 193] En el original, Aha-Erlebnis, "experiencia ajá", o "experiencia bombilla" de los comics tratándose de arquetipos en estos tiempos. Naturalmente, en el fondo arquetípico de la historia da igual ajá que eureka, pero por eso mismo.
¿?

[Respecto al uso de la palabra "sujeto" que el autor discute en el texto, p. 259] Que debe de ser la misma razón por la que se llama objeto a las cosas, porque objetan, piensan y hacen etimologías. Aunque en romance castellano se dijera "sujeto" por "súbdito" hasta el siglo XVI, el término escolástico tiene que ver más con la existencia como suppositio, de que no vamos a ocuparnos aquí.

Menos mal... si te llegas a ocupar de eso también, nos cuelas otro libro.

Bueno, podría seguir. Son todas de ese tenor. Si no las entiendes, no es porque no tengas el libro delante; yo lo tengo, y no las entiendo.

Para mí, un buen traductor tiene el duro oficio de hacer posible la lectura de una obra en una lengua que su autor no utilizó, de modo que la obra quede escrita de manera natural y correcta en esa lengua pero reproduzca de manera fiel la original. El objetivo más importante es que se oiga -ni más, ni menos- la voz del autor. Cuando no queda más remedio, un traductor reconoce su derrota parcial al encontrarse con expresiones lingüística o culturalmente intraducibles, se asoma, las aclara con la mayor brevedad posible, y hace mutis.

Aquí tenemos un traductor que aprovechando cada ocasión expone sus opiniones sin ningún pudor, se muestra, comenta, glosa, hace chistes (comprensibles sólo por filósofos de su nivel)... y todo ello con un lenguaje rebuscado, extravagante, afectado.

No puedo juzgar por mí mismo si el trabajo que hace al traducir del alemán es bueno; pero viendo cómo encara otras facetas de la traducción que sí puedo apreciar, dudo mucho que haya podido contenerse para dejar hablar realmente a Fischer. Apostaría a que la prosa es made in Arantegui.

Así que creo que en este libro se han juntado el hambre y las ganas de comer. Una verdadera pena.

P.D.: Después de anotar esto he buscado alguna que otra opinión de lectores sobre el libro... y he encontrado un par de ellas:

Historias de la ciencia: Ya es el tercer libro que leo del mismo autor. Los otros dos fueron “Aristóteles, Leonardo, Einstein y Cia.” y “Einstein y Cia.” Explica diversas anécdotas de la historia de la ciencia. No soy gran amigo de su estilo: no acaba de gustarme; aunque he de reconocer que cuenta algunas muy buenas. Recomiendo leer diferentes párrafos antes de comprar cualquiera de sus libros.

Casa del Libro, comentario de Mireia: El título en sí me llamó la atención, ya que trataban muchos temas que ya estudié en la facultad, estudio química. Lo compré y empecé a leer. La lectura es algo complicada y no por el lenguaje elevado sino porque esta fatal traducido y repleto de faltas ortográficas que no entiendo cómo se les ha podido pasar por alto al corrector del traductor y al corrector del corrector. Así pues personalmente no recomiendo este libro hasta que no se edite una nueva edición corregida.

Texto en español 6 piezas fáciles

Hace ya un par de días que terminé 6 piezas fáciles, de Richard Feynman.

Un libro muy interesante. Se entiende por qué Feynman tiene ese renombre. Hay lecciones soberbias. Habla de evaporación, de condensación, de cristales... de forma totalmente amena, comprensible. He entendido montones de cosas gracias a él.

Si tuviera que ponerle peros al libro, diría que es un tanto heterogéneo. A veces se explica como un libro abierto, de forma que entiendes perfectamente lo que ocurre a tu alrededor; y otras, de repente, da por supuesto que está todo claro (y no lo está). Creo que a un premio Nobel como él le cuesta mucho esfuerzo mantener todas las lecciones en determinado nivel de conocimientos (taaaaan bajo para él). Esa es la coherencia que le falta al libro, para mi gusto. La explicación del experimento de Young, por ejemplo, es muy buena (y muy precisa, seguro) pero la verdad es que creo haberla entendido mejor en otras versiones.

Bueno, un gran libro.

Texto en español ¿Es buen profesor un Premio Nobel?

Hace unos días escribí sobre la importancia de las metáforas en ciencia, y casualmente acabo de empezar un libro de alguien con merecido prestigio como un maestro en ese arte: Richard P. Feynman.

El libro, Seis piezas fáciles, tiene varios prólogos, que de momento son lo único que he leído. Y en esos prólogos se habla precisamente sobre las metáforas (puede que vuelva a escribir sobre ello) pero también sobre las cualidades de Feynman como divulgador, como profesor.

Efectivamente, Feynman (premio Nobel por sus trabajos en electrodinámica cuántica) es una leyenda de la oratoria. Uno de esos personajes peculiares, inspiradores, que dejan huella allá por donde pasan. Somos privilegiados porque tenemos Internet, y podemos incluso ver algunas de sus clases. Huelga decir que siempre que Feynman hablaba la sala se llenaba hasta los topes y mucho más allá.

Una de sus obras de divulgación más famosas es sus Lecciones de física. En la Universidad de Caltech, donde trabajaba, alarmados por el desencanto que los dos primeros cursos de física generaban en sus alumnos, pidieron a Feynman que en vez de dar clases a doctorandos y posgraduados diera unas clases en primero y segundo. Sus Lecciones de física, reputadas como una obra maestra de la divulgación científica, no son más que una edición escrita de aquellas clases, en las que se supone que consiguió presentar la física sin utilizar matemáticas complejas, desde un nuevo punto de vista, desde el sentido común. (Seis piezas fáciles no es más que un extracto, a su vez, de las Lecciones).

¿Era Feynman tan buen profesor como dicen? Venga, tenemos un Premio Nobel, pero no un científico autista y huraño, sino un genio de la divulgación, un hombre inspirador, un prodigio de comunicación, de sentido del humor, un maestro de la metáfora y el sentido común, alguien famoso precisamente por saber explicarse como nadie. ¿Acaso no va a ser un profesor de primera?

Pues parece que no. O mejor dicho, no y sí. Y que no parezca que me permito mirar por encima del hombro (¡!) o juzgar a Feynman; sólo intento humildemente aprender de lo que él mismo (o gente muy cercana a él) decía. (Ya sé que yo soy un insecto al lado de este tipo; que no parezca que creo otra cosa, por favor.)

Por un lado, resulta que el número de alumnos matriculados de primero y segundo fue disminuyendo consistente y claramente a medida que avanzaban sus clases. Siempre tenía un montón de gente; pero en realidad era porque se iban sumando alumnos de cursos más avanzados, o colegas profesores (recordemos: Feynman siempre llenaba el local). Y parece que estos fueron los que aclararon sus ideas y sacaron más provecho que nadie.

Los prologuistas de Caltech dicen:

Feynman tenía sólo una vaga idea de lo que quería cubrir. Esto significaba que nadie sabía lo que Feynman iba a decir hasta que se pusiese delante del aula llena de estudiantes y lo dijera. Los profesores de Caltech que le ayudaban se las arreglarían entonces lo mejor que pudieran para tratar los detalles más mundanos, tales como hacer problemas para trabajar en casa.
"Los detalles más mundanos", dicen... Por su parte, el propio Feynman dijo:

El problema consistía en si podíamos o no hacer un curso que atrajese a los estudiantes más avanzados y con más interés, manteniendo su entusiasmo. [...]

Había una seria dificultad para dar estas lecciones: tal como se impartía el curso, no había ninguna realimentación desde los estudiantes al profesor [...]

Del segundo año no quedé tan satisfecho. En la primera parte del curso, que trataba de la electricidad y del magnetismo, yo no fui capaz de encontrar ninguna manera realmente única o diferente de explicarlo [...]

La cuestión, por supuesto, es saber si el experimento [las clases] tuvo éxito. Mi punto de vista [...] es pesimista. No creo que haya servido de mucho a los estudiantes. Cuando veo la forma en que la mayoría de ellos trataron los problemas en los exámenes, pienso que el sistema es un fracaso. Por supuesto, mis amigos me señalan que hubo una o dos docenas de estudiantes que -de forma muy sorprendente- comprendieron casi todo lo que había en las lecciones, y que se mostraron muy activos [...] Pero "el poder de la instrucción no suele ser muy eficaz excepto en los felices casos en que es casi superfluo" (Gibbon). [...]

Creo, no obstante, que la solución a este problema de la educación no es otra que darse cuenta de que la mejor enseñanza sólo puede hacerse cuando hay una relación individual directa entre un estudiante y un buen profesor [...] Es imposible aprender mucho asistiendo simplemente a una lección, o incluso haciendo simplemente los problemas que se proponen.
Fascinante.

Se deduce que Feynman no era, en lo que se refiere al oficio, un profesor fuera de lo común. Era un showman genial y un investigador de primer orden, pero seamos serios: no tenía sus clases preparadas, tenía profesores ayudantes que diseñaban y hacían el trabajo de entrenamiento de los alumnos (es decir, las labores "más mundanas", es decir, el verdadero trabajo de profesor), no consiguió mantener a sus alumnos en clase... y tampoco que hiciesen buenos exámenes.

Y eso que trabajaba en Caltech, una universidad que hoy (y supongo que entonces) cuenta con menos de 1.000 alumnos, una tasa de admisión del 17% y una matrícula de más de 27.000$. Si eso no son alumnos motivados, sólo nos falta secuestrar a sus familias o aplicarles electroshocks. No obstante, Feynman pedía a gritos relación individual directa entre estudiante y profesor como la única manera de enseñar adecuadamente. (Y eso que tenía un Nobel y era una leyenda por su manera de explicarse...)

Pero sí creo que Feynman era un buen profesor en el sentido de que tenía cualidades importantes: tenía sentido crítico sobre la docencia, era consciente de sus limitaciones. Habla de la realimentación, sabe que el experimento (contra lo que digan todos sus aduladores) no funcionó... Sólo dio clase en primero y segundo durante un par de cursos; si hubiera dedicado veinte, seguramente habría acabado siendo alguien absolutamente excepcional. Pero con esfuerzo continuado, con ensayo y error; ni siendo Premio Nobel la docencia se vuelve fácil. En esto, Feynman partía casi de cero, como todo el mundo.

Me llamó mucho la atención la cita de Gibbon; la busqué, y efectivamente pertenece a The Decline and Fall of the Roman Empire (que es de esas cosas que uno tiene pendientes de leer algún día). Habla concretamente de Comodo, cuya crueldad y aberración no pudo evitar su padre dándole una esmerada formación. Feynman y yo parecemos estar de acuerdo en una cosa: una vez se le proporcionan unos recursos mínimos, el alumno es con diferencia lo más importante en su propio éxito o fracaso. Los veinte fulanos más motivados de Caltech van a aprender física, sí o sí; sólo necesitan una chispa. Un Premio Nobel no es mala chispa, pero en la explosión la chispa tampoco tiene tanto mérito, y Feynman lo sabía.

Por cierto, en una Universidad que conozco (donde la tasa de admisión de alumnos viene a ser el 100% y el coste de matrícula es menos de la décima parte que en Caltech) Richard Feynman habría sido llamado a consultas al Vicerrectorado para que explicase por qué sus alumnos suspendían y por qué dejaban de ir a clase. Le habrían echado la culpa, y le habrían pedido que propusiese medidas para mejorar esas cifras, medidas cuyo coste fuera cero para la Universidad. Si hubiera propuesto grupos más pequeños, le habrían contestado por escrito que se dejara de zarandajas e hiciera propuestas a coste cero.

Texto en español Gracias a Aznar: La economía no existe

Tengo un amigo que es admirador de Aznar. Qué se le va a hacer.

Me preguntó si había leído España puede salir de la crisis, de Aznar. Le dije que por supuesto que no; que había cumplido ya con creces leyendo Ocho años de gobierno, y me prometí que nunca jamás iba a perder el tiempo de manera tan lastimosa como leyendo un libro que contenga el "pensamiento" (¿?) de Aznar.

Pero como es mi amigo, acabé cediendo y dando a Aznar otra oportunidad más. Y curiosamente me alegro de haberlo hecho.

El libro de Aznar es un soberano zurullo de raposa, que dejé de masticar penosamente hacia la página 60, cuando ya empieza a narrar sus propias excelencias. Pero al ir a buscarlo a la biblioteca pública (sí, PÚBLICA, expresidente) encontré por azar (que es casi como decir Aznar) otro al lado en la estantería: La economía no existe, de Antonio Baños Boncompain.



Y es un libro obligatorio. Este sí. Léelo. Más de una vez, si es posible.

Claro, se me tachará de ingenuo, de antisistema, de ignorante, y de mil cosas más. Pero resulta que no. Resulta que ese libro está lleno de verdades como puños. De verdades realmente serias, por más que estén envueltas en humor. No tiene desperdicio. Cada frase es un puñetazo a la mandíbula.

Y me limitaré a anotar algunas citas sueltas de los principios del libro.

El gran problema de la dictadura de la economía es que mantiene, a pesar de sus terribles errores, una imperturbable reputación de credibilidad.

No hay nada más serio que un banquero. Nadie ha visto a un banquero cómico. [...] Cuando uno se pone pesadito con la crítica, siempre se zanja la cuestión de la misma manera: seamos serios. La economía es seriedad-realidad-rigor. De quienes la critican se dice que pecan de ingenuidad-idealismo-sentimentalismo.

La alternativa a la economía se halla fuera de la economía.

Puesto que se trata de un conocimiento vagamente sistemático y profundamente esotérico, que unas veces acierta y otras no, y que encuentra una explicación plausible a cualquier resultado que se produzca, no es mucho lo que diferencia a un economista de un astrólogo.

La economía podría llegar a ser una "ciencia" si se limitara a ser una ciencia forense. Porque nos explica de qué ha muerto el tipo, pero pocas veces acierta a salvarlo.

En economía, como en una barbería de barrio, hay multitud de voces [...] que expresan todas las opiniones posibles. Esa proliferación de voces sólo garantiza que alguna de ellas acabará teniendo razón, salvando así la credibilidad general de la barbería.

Si alguien hace caso de lo que la economía propone, podrá ascender dentro de lo que ésta ofrece. Pero si busca la felicidad o la alegría siguiendo las reglas de la economía, lo más probable es que acabe en la consulta de un psiquiatra. [...] La economía únicamente ofrece lo que muestra: bienes y servicios.

Si las reglas de la economía sólo se aplicasen cuando uno va a la compra, del mismo modo que las reglas del mus sólo son válidas durante la partida [...], la cosa sería sencilla. Sin embargo, nuestra sociedad ha decidido que las reglas del mus se pueden aplicar a cualquier momento y situación de la vida [...]

En un mundo regido por las reglas del mus, los vascos y los jubilados dominarían el mundo. En un mundo regido por las leyes de la economía, los ambiciosos, los competitivos, los anglosajones y los materialistas dominan la partida.

Me extraña que el "por el interés te quiero, Andrés" sea más universal y eterno que "no le harás al otro lo que no quieras para ti".

¿Muere el economista cuando queda obsoleto? ¿Pide que lo desmantelen y revendan sus partes cuando es improductivo? O, más fácil, ¿ha pedido alguna vez un economista que lo despidan o lo procesen cuando se muestra ineficaz o irracional?

El directivo que utiliza los más estrictos y matemáticos criterios de eficiencia a la hora de reducir los costes es el mismo que se compra un Rolex cuando podría consultar la hora en su teléfono móvil.

Parece obvio, pero de vez en cuando no está mal recordarlo: cualquier persona dedicada a las finanzas debe ser, mientras ejerce, una mala persona por definición. [...] Para trabajar en el mundo de las finanzas es obligatorio ser malo y cobarde (lo de calculador lo damos por supuesto) de forma individual y personal. [...] Tras el precio del maíz nunca hay agricultores, como no hay niños mineros tras los datos de producción de coltán.


Brillante. Como cuando habla de la "meteorología política" y la "economía borrascosa": si se produce una catástrofe natural nos cabreamos con el gobierno y le pedimos explicaciones y lo culpamos; sin embargo, si se produce una catástrofe económica le otorgamos un carácter azaroso, ajeno a la voluntad del hombre, y en estos casos "el pueblo siempre mira al cielo, nunca al político o al financiero".

O brillante como cuando explica la mitología del valor añadido aplicada a una manzana artificial, sin ninguna ventaja sobre una manzana real, pero que se vende por muchísimo más dinero. (El producto existe, esto es real).

Un libro un tanto caótico y escrito con humor, que responde exactamente a lo que el autor advierte desde el principio. Brillante. Y demoledor. Da que pensar, porque tiene toda la razón del mundo.

¿El de Aznar? Tiene una introducción no del todo descartable donde explica la crisis con palabras para niños pequeños, pero cuando busca culpables y reparte recetas... en fin, el mismo asco, la misma ceguera neocon, sectaria, dogmática, partidista, no falsable, cínica, incondicional, sinvergüenza, mentirosa de siempre. Un libro para admiradores o para tontos de capirote.

No sé si merece la pena citar algo... Por ejemplo, las tres primeras son diversas (¿?) causas de la crisis actual, que están juntas en el mismo apartado.

Puesto que los bancos centrales son empresas del Estado que operan en régimen de monopolio, es evidente que quien ha fallado, por tanto, en este capítulo fundamental es, sin duda alguna, el Estado.

[...] fue posible porque la regulación pública permitía vender los préstamos a terceros con carácter ilimitado. [...] De nuevo, lo que aquí hubo es un fallo del Estado.

[...hablando de la CNMV y similares...] Cuando se producen robos continuados y a gran escala a plena luz del día y la policía no se entera, el Estado no está haciendo bien su trabajo. [...] Es un fallo del Estado. [Este tío no se quiere enterar de que esos "robos" eran perfectamente legales, y la libertad de cometerlos es consustancial por pura definición al sistema que él defiende.]

[...] a mayores retos, más formación; a más productividad, mejor salario [este no es empresario; a mayores retos, menor rentabilidad inmediata, así que cambiamos de actividad. Y a más productividad, MENOS TRABAJADORES y menos costes salariales, so tarugo; además, a mayor salario, menor competitividad.]


Con mi amigo he decidido dejar definitivamente de discutir de política. Tras tantos años de crítica feroz al PSOE y ensalzamiento amoroso del PP, con la trama Gürtel, el espionaje, la corrupción, y tantísimas otras cosas, lo he arrinconado y ha admitido con toda tranquilidad que bueno, que en realidad da igual lo que haga cada uno, porque lo bueno para España es que gobierne el PP, así que él siempre va a defender al PP hagan lo que hagan. QED.

Por los mismos motivos, no merece la pena ocuparse de Aznar. No merece la pena leer a un... pensador (¡jua, jua jua!) para el cual si el Estado interviene es culpable de intervencionismo, y si no interviene, culpable de mala regulación. El axioma es que el Estado es culpable de todo lo malo, y él o Díaz Ferrán los valerosos artífices de todo lo bueno que ocurre. Ganancias privadas, pérdidas públicas. Ya lo hemos visto. No tiene ningún sentido tomarse a esta gente en serio.

Texto en español Atún tun tún

Estoy leyendo Bailén, de Pérez Galdós. Se escribió en el último cuarto del siglo XIX.

Y en el capítulo XII dice esto:

En Córdoba reinaba gran impaciencia por la tardanza del ejército de Castaños. Entonces, como ahora y como siempre, los profanos en el arte de la guerra arreglaban fácilmente las cuestiones más arduas, charlando en cafés y en tertulias, y para ellos era muy fácil, como lo es hoy, organizar ejércitos, ganar batallas, sitiar plazas y coger prisionero a medio mundo. A los profanos se unían los bullangueros y voceadores que entonces ¡santo Dios!, pululaban tanto como en nuestros felices días, y entre aquéllos y éstos y el torpe vulgo, armaban tal algazara, que no sé cómo las Juntas y los generales podían resistirla.


Vaya usted a saber por qué, me acordé del Alakrana.

Testu n"asturiano Los llibros de 2009

Y siguiendo cola tradición, equí van los llibros de 2009.

Pirómides / Terry Pratchett
Cartero / Charles Bukowski
Destejiendo el arco iris / Richard Dawkins
De la Tierra a la Luna / Julio Verne
La Regenta / Leopoldo Alas “Clarín”
Diario disperso / Pepe Colubi
Trafalgar / Benito Pérez Galdós
Cultura libre / Lawrence Lessig
M.C. - Un intruso en el laberinto de los elegidos / Jesús Cacho
La verdad / Terry Pratchett
Oceánico / Greg Egan
El hombre que cambió su casa por un tulipán / Fernando Trías de Bes
Stalingrado / Anthony Beevor
Las mentiras de la Segunda Guerra Mundial / Philippe Faverjon
El vendedor de tiempo / Fernando Trías de Bes
El tigre que no está / Michael Blastland,Andrew Dilnot
La relatividad del error / Isaac Asimov
Así se creó la ciencia / Leonardo Moled,Esteban Magnani
El "Caso Leganés" / Luis Montes Mieza,Oriol Güell Domínguez
Antes de Hiroshima / Diana Preston
Enciclopedia de la ignorancia / Kathrin Passig,Aleks Scholz
La luz fantástica / Terry Pratchett
El pequeño gran libro de la ignorancia / John Lloyd,John Mitchinson
Por qué creemos en cosas raras / Michael Shermer
Fuckowski, memorias de un ingeniero / Alfredo de Hoces García-Galán
¡Voto a bríos! / Terry Pratchett
El cielo envenenado / Arthur Conan Doyle
Lo que Einstein le contó a su barbero / Robert L. Wolke
Nueva guía de la ciencia / Isaac Asimov


¿Sorpreses? La Regenta y Trafalgar. Nun creyí que llibros del XIX pudieren enganchar a ún. Tamién De la Tierra a la Luna; naide nun me dixera que ye un llibru humorísticu. Cultura libre repite muncho les coses, pero hai delles idegues y datos perinteresantes y abúltame que hai que lleelu pa poder opinar sobre el copyright y la propiedá intelectual. El hombre que cambió su casa por un tulipán ye imprescindible. En fin, hai tantos llibros por lleer, y tan interesantes...

Y los cómics:

Shenzen / Guy Delisle
Maldiciones / Kevin Huizenga
Crónicas birmanas / Guy Delisle
Reyes disfrazados / James Vance,Dan Burr,intro de Alan Moore
Playlove / Miguel Ángel Martín
Shortcomings / Adrian Tomine
Fueye / Jorge González
El faro / Paco Roca
La metamorfosis (Cómic) / Franz Kafka,Peter Kuper
Arrugas / Paco Roca
El corazón del tártaro / Rosa Montero,Rafael Álvarez
Las tres paradojas / Paul Hornschemeier
Primeras veces / Sybilline,Alfred,Capucine,D’Aviau,Augustin,Vince,Rica,Vatine,Cyril Pedrosa,Dominique Bertail,Dave McKean
Tres sombras / Cyril Pedrosa
El número 73304-23-4153-6-96-8 / Thomas Ott


Ente los llibros que entamé y abandoné, ¡hai un par de cómics! Ún d'ellos ye Afortunada, de Gabrielle Bell.

Texto en español El vacío del Universo

El otro día estuve en el patio del edificio histórico de la Universidad, viendo unos pósteres muy interesantes sobre planetas, galaxias y demás. En un momento dado, nos preguntamos por qué no ponían también una maqueta del sistema solar, pero inmediatamente me arriesgué a decir que seguramente no sería nada espectacular; en una maqueta a escala, que cupiera en el patio, probablemente a simple vista se vería el Sol y poco más, los planetas serían cagarrutas de pulga prácticamente invisibles.

No he hecho el cálculo, pero sospecho que habría ese problema. Sabemos que los planetas y las estrellas están muy lejos entre sí, a distancias enormes, pero aun así creo que no nos hacemos una idea.

Ayer, leyendo un libro de Richard Dawkins (Destejiendo el arco iris), este citaba a Isaac Asimov explicando el tamaño del Universo. No había leído esa metáfora en concreto, y me ha parecido fascinante, porque uno puede realmente hacerse una idea de esas dimensiones.

Tiene uno que imaginarse una habitación grande. Muy grande: un cubo de 35 km de lado. Vamos, una cosa como de Oviedo a Gijón, como quien dice, con ese largo, ancho y alto.

Y entonces, en esa habitación coloca uno... un grano de arena. Ese es el volumen relativo que ocupa TODA la materia del Universo. Así de aterrador es el vacío que nos rodea.

Pero, por si fuera poco, ese grano de arena no es nuestro planetilla; ese grano es toda la materia existente, así que hay que dividirlo en mil millones de millones de millones de motitas, que viene a ser el número de estrellas que hay en el Universo.

Es una metáfora increíble. Va uno entendiendo las distancias interestelares: un grano de arena en una habitación el doble de alta que la atmósfera...

Y por si esto fuera poco, la "materia" en sí misma también es increíblemente hueca. Los átomos son, en una abrumadora mayoría de su volumen, vacío puro y duro.

De verdad que no somos nada, pero nada, nada.

Testu n"asturiano Trafalgar

Echando un güeyu a dellos llibros dixitales, pasé por enriba de Trafalgar, de Benito Pérez Galdós.

Y resultó que enganchóme, y lleílu d'un tirón.

Yo bien creyí que estos autores del sieglu XIX yeren aburríos, que se espresaben con un estilu antiguu (y si lleí Madame Bovary foi por disciplina), que nun diba poder sintonizar con esta xente rancia y apolilláa. Pero non foi asina, y tuve que tragame los mis prexuicios.

Pasóme lo mesmo col Quixote. Ye increíble, pero un llibru escritu'n 1873, sobre coses de 1805, coneuta más cola realidá que milenta otros escritos ayeri mesmo.

Hasta un guaje de quince años de 1800 sabía de les guerres más que munchos homes fechos y derechos de güey:

Pero ya: esto de que las islas han de querer quitarse unas a otras algún pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos hombres malos son los que engañan a los demás, a todos estos infelices que van a pelear; y para que el engaño sea completo, les impulsan a odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y aquí tienen ustedes el resultado. Yo estoy seguro -añadí-, de que esto no puede durar: apuesto doble contra sencillo a que dentro de poco los hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran disparate armando tan terribles guerras, y llegará un día en que se abrazarán, conviniendo todos en no formar más que una sola familia».

Así pensaba yo. Después de esto he vivido setenta años, y no he visto llegar ese día.


Nosotros, doscientos años dempués, tampoco. Otra pa pensar, sobre la resignación, que duel un poco lleelo:

Acostumbrándome a la idea de que tan admirable conjunto de gracias no podía ni debía ser para mí, llegué a tranquilizarme, porque la resignación, renunciando a toda esperanza, es un consuelo parecido a la muerte, y por eso es un gran consuelo.


Toi sorprendíu, pero contra los mis prexuicios, encantóme Trafalgar. Ún d'esos datos que ún remembra de estudiar de pequeñu, cuando tovía se estudiaba, ye "Churruca, Gravina y Alcalá Galiano". Sabía que yeren marinos famosos y poco más, pero equí pude velos revivir y ser personaxes d'un drama. Tamién pude alcordame de Cádiz, y ver aquella xente pero fai doscientos años. Pémeque voi tener que lleer dalgún llibru más de Galdós. De casualidá resulta que Trafalgar ye'l primeru de los "Episodios Nacionales", cosa que yo nun sabía. Taría bien lleelos toos, pero... son más de cuarenta.

Trafalgar ye gratis. Creemos que se inventó too güey, que la xente d'enantes nun sabía nada... y a ver cuántos escritores güey pueden comparase a esti. (Y a ver cuántos lu lleeron.) Pues eses obres maestres son gratuites.

Que non va ser too J. K. Rowling, ni Stieg Larsson, ni Carlos Ruiz Zafón.

Asina que Galdós 1, los mis prexuicios modernos 0.