Texto en español Wonderful spam

El spam no siempre es negativo. A veces llegan cosas que por lo menos son sorprendentes. Alguna vez ya reciclé spam para otros usos, pero esta vez se puede disfrutar en estado puro y en español.

Resulta que hoy me llegan juntos cuatro mensajes muy peculiares. Alguien llamado "demostrando profundidades" me dice:

¡La piel de su pene puede llegar a las rodillas y la barbilla!


Ejem... esto... viene a ser... ¿una especie de operación inversa de fimosis? Y lo del llegar a las rodillas y la barbilla... ¿a la vez? ¿Podemos decir que es una "trompetificación"?

Otro me dice que "¡Yo te mostraré mi aguijón!" Mira, muchacho, intenta enseñarme tu aguijón y te comes de la primera patada que te doy, y de la segunda lo devuelves.

Otro tiene un título anodino, pero el remitente sí es genial: "Gran mata con el orgasmo". Estoy convencido de que es un nombre real, de algún jefe sioux o algo así (lo de bailar con lobos ya no se lleva, dónde vas a comparar).

Bueno, otro vuelve a decirme algo de aguijones y de cola grande. En fin... es lo bueno de Internet, conoces gente.

Testu n"asturiano Convertir un documentu de Word nuna páxina web

Word dexa guardar un ficheru como HTML. Pero delles veces el documentu que ún quier poner na web ye grande, y taría bien que se ficiese en delles páxines, con un menú pa navegar polos apartáos y tal. Y un buscador.

Esto pue facese d'una manera abondo cenciella, ensin gastar perres y ensin bases de datos, con CMSimple, un xestor de conteníos en PHP.

La desplicación de cómo funciona CMSimple ye la siguiente (nun ye imprescindible pa usalo). CMSimple tá perbien, tien un editor en llínia pa que escribas, pero lo que fai ye guardar eses páxines nun solu ficheru HTML, colos apartaos como cabeceres H1, H2, y así. Cuandu entres a la páxina y pinches nun apartáu, el programa PHP lo que fai ye ver ónde entama y acaba dientro la páxina (mirando eses cabeceres H1, H2, H3...) y devolvete namás esi cachu. El ficheru que tien con tol conteníu ye content\content.htm.

Si ún garra un documentu Word bien fechu (que emplegue los estilos Título 1, Título 2 y demás) y lu guarda como HTML, y-y pega'l cambiazu a CMSimple tracamundiando content.htm pol documentu guardáu, el CMSimple va usalu como si fora'l suyu.

Los pasos son:
1.- Abrir el documentu'n Word, y guardalu como content.htm.
2.- Copialu al directoriu content dientro les carpetes de CMSimple, con esi nome.
3.- Si tien imáxenes, Word guárdales dientro una carpeta que llamaráse content_archivos. Como les referencies que van quedar nel .htm son relatives a la raíz, pero content.htm va tar dientro otra carpeta, la de les imáxenes (content_archivos) hai que copiala al mesmu nivel que la carpeta content, pa que les atope bien.
4.- Word guarda muncha morralla nel HTML que xenera. Opcionalmente, se-y pué pasar el TIDY pa que-y lo quite y el HTML seya más pequeñu. Si se quier facer, la llinia d'órdenes pué ser dalgo como: tidy -o content2.htm -f errores.txt --word-2000 true -asxml content.htm. Lluéu hai que renomar content2.htm pa que seya el nuevu content.htm.

Con eso, va quedanos un sitiu web perguapu pa percorrer un documentu fechu'n Word.

Texto en español Reflexiones en el aire: Fumar no es reprochable

A la gente que me importa, y con la que tengo mucha confianza, quizás la aconseje. A quienes simplemente me importan, probablemente no me atreva a aconsejarles nada. Y a quienes no me importan, ni se me ocurre darles consejos. A quienes no me importan, ni conozco, sólo les hablaría de su comportamiento si hacen algo moralmente reprobable, algo que perjudica a los demás, o a mí en particular.

A menudo se percibe una actitud admonitoria en relación con los fumadores, en lo que respecta a su propia salud. Intentaré explicar cómo veo yo esa cuestión.

Básicamente, vivir desgasta.

Incluso sentándose a esperar la muerte se desgastaría uno. Con suerte, podrá hacer algo más que eso. Por ejemplo, podrá hacer deporte de alta competición. Pero el deporte de alta competición también desgasta. Los cartílagos, los tendones. A veces se rompe uno huesos. El deporte intenso, en alguna medida, es autodestructivo. Si nos ponemos metafísicos, nada más autodestructivo que vivir, que nos lleva inexorablemente a la muerte.

Pero bueno, dejémonos de monsergas; lo anterior no es más que una trampa dialéctica. Es evidente que el hecho de que todos vayamos a morir finalmente no hace que carezca de importancia cualquier cosa que hagamos, y no es igual de autodestructivo correr maratones que aficionarse al crack. No creo que haga falta ahondar mucho en eso.

Pero sí creo razonable que uno pague un precio por las cosas, si la compensación lo justifica. Juan Oyarzábal ha subido todas las cumbres de más de ocho mil metros que hay en el planeta, aunque para ello se ha dejado varios dedos y quién sabe cuántas cosas más. Pero él decide que el gasto y el esfuerzo merecen la pena, o dan sentido a su vida, y ya está. En lo que a él respecta, me parece legítimo.

El tabaco no es crack, pero es bastante autodestructivo. Un cancerígeno que, incluso cuando por suerte no degenera en cáncer, en cualquier caso machaca el interior del cuerpo. Anula buena parte de la voluntad (y diría, en serio, que del entendimiento) de su usuario, y consume una notable cantidad de dinero. Es como un parásito que se instala y luego es muy difícil quitarse de encima. Y cuando el parasitado no puede consumirlo está incómodo. Extremadamente incómodo, al parecer.

Pero si quien lo consume cree que merece la pena, y está dispuesto a pagar tal precio, la decisión es suya.

Fumar me parece, por supuesto que sí, una pésima idea, y un gravísimo error, y una conducta lo suficientemente autodestructiva como para que aconseje a quien quiera oírme que no se deje engañar. Pero en fumar no veo, en principio, nada moralmente reprochable.

Es sólo una decisión personal.

Texto en español Bestiario del humo / reflexiones en el aire

Hace algo más de dos años puse aquí mi primera "opinión o llocáa", según como se mire. Se refería a la nueva (e insuficiente) ley sobre el consumo de tabaco. Esa que algunos imbéciles llaman "ley antifumadores".

El fenómeno del tabaco es algo tan fascinante, tan curioso, que realmente da para escribir mucho. Y si uno tiene un blog es por esa manía de escribir. Así que parece un buen tema.

Pero por otra parte maldita la gana que tengo de hacerme mala sangre sobre algo que ya ocupa un porcentaje suficientemente alto de mi cabreo diario. No, no pretendo dedicarme a la invectiva o la diatriba, ni desahogarme vociferando, por mucho que se lleve en estos últimos tiempos montar el pollo (incluso montar pollos preparados a mayor gloria de las cifras de audiencia).

El desafío que me planteo es escribir sobre el tabaco con toda serenidad y asepsia. He pensado abrir dos series de artículos.

Bestiario del humo. Bestiario: En la literatura medieval, colección de relatos, descripciones e imágenes de animales reales o fantásticos, según la RAE. Pretendo hacer un ejercicio descriptivo, puramente descriptivo si puedo, sobre diversos aspectos de esa faceta tan peculiar de nuestra civilización que es el consumo de tabaco; con la misma ingenuidad, o extrañeza, o curiosidad, o minuciosidad con que uno se acercaría, precisamente, a un animal mitológico. A todo se acostumbra uno, pero siempre se puede intentar acercarse de nuevo, como un extraterrestre, a eso que ya conoce, y mirarlo con ojos sorprendidos. Un bestiario moderno puede ser el de la Academia de Chimpancés. Yo no pretendo hacer eso, pero sí aportar mi punto de vista a cosas que parece que sólo admiten uno, que nos han enseñado las películas y la propaganda. No se trata, tampoco, de hacer sátira ni monólogos humorísticos. Ya veremos lo que sale.

Reflexiones en el aire. El bestiario es (pretende ser) descriptivo. Las reflexiones son opiniones. Pero estas están en el aire por varias razones. Una, porque desde el aire (no desde el humo) las escribiré. Otra, porque pueden cambiar, ante nuevos argumentos. Otra, porque seguramente no sirven para nada de puro livianas. También me gustaría que no se convirtieran en un desahogo ni nada parecido. Me gustaría poder explicarme a mí mismo lo que pienso y por qué lo pienso. Pero de manera fría y racional. Descriptiva, también.

Pues eso. Ya veremos lo que sale. Pero pienso empezar con una reflexión: mi apoyo entusiasta al derecho de los fumadores a fumar.

Testu n"asturiano Facer un dípticu (cuadernín con grapes) en Word 2000 (o otros)

Anque nun ye mui habitual, delles veces apetéz-y a ún facer en Word un cuadernín de esos que se faen poniendo dos páxines per fueya, doblando pol mediu y grapando. Les versiones nueves de Word tienen pa facelo, pero Word 2000, y otros procesaores, non.

Lleí perehí soluciones que me abulten mui complicáes (hai que meter les fueyes otra vez na impresora, cambiar márxenes, y coses así). Asina que ocurrióseme una, mui casera, pero que funciona, y que pue valer pa otros procesaores que nun tengan esa función, pero que permitan imprimir les páxines que ún quier. Por exemplu, la páxina 6, la 8 y la 15. Si pues facer eso, pues usar esti métodu.

La cosa ye:

- Facer que el documento tenga un númberu de páxines múltiplu d'ocho. (Si fai falta, metiéndo-y al final páxines blanques.)
- Poner les opciones d'imprimir pa que salgan dos páxines por fueya, y que imprima peles dos cares.
- Na lista de páxines pa imprimir, poner la secuencia que correspuenda.

Y esta secuencia calcúlase con un programín. Yo fice una fueya d'Excel, na que nuna casilla pones el númberu de páxines del documentu, y n'otra llames a esta función con esi númberu:

Public Function SecuenciaImpresion(numPaxines As Integer) As String
Dim parriba, pabaxo As Integer
Dim resultau As String

resultau = ""
parriba = 1
pabaxo = numPaxines

While parriba < pabaxo
resultau = resultau & _
pabaxo & "," & _
parriba & ","
pabaxo = pabaxo - 1
parriba = parriba + 1
resultau = resultau & _
parriba & "," & _
pabaxo & ","
pabaxo = pabaxo - 1
parriba = parriba + 1
Wend

' Quitar la cabera coma
resultau = Left$(resultau, Len(resultau) - 1)
SecuenciaImpresion = resultau
End Function


Esa función devuélvete la secuencia correuta. Por exemplu, pa imprimir un cuadernín de 16 páxines, tienes que pedí-y a Word que te imprima les páxines:

16,1,2,15,14,3,4,13,12,5,6,11,10,7,8,9

Asina, a dos páxines per cara y a dos cares per fueya, tal cual salen de la impresora, dóblesles y (si quies) grápesles. Esa cadena 16,1,2... ye lo que te devuelve la función d'enrriba. Ye un pocoñín chapuzuca, pero de toes maneres un cuadernín d'esos nunca va tener munches páxines (porque si non... a ver quién les dobla). Poro, paezme una solución aceutable.

Si nun te gusta Excel, o nun te gusta'l Visual Basic, ye perfácil treslladar esi algoritmu a otru lenguaxe.

Pa que atope esto la xente que-y puea interesar, voi poner aquí les pallabres n'español y n'inglés:

Imprimir un díptico (cuadernillo de hojas grapadas) en Microsoft Word 2000

Printing a booklet in Microsoft Word 2000

Espero que a dalgún internauta-y sirva pa dalgo.

Text in English Texto en español Ingenuidad / Naivety

[Artículo bilingüe / Bilingual post]

Sergio has made me think. Is it that naive believing in goodness?

Believing in goodness, trusting mankind, may be considered a stupid position, since there are so very many brutal counterexamples.

Thermodynamics are probably the strongest law in the universe. After all, thermodynamically speaking, fuel runs out, animals die, stars go out, systems find a stable, motionless state. Life in itself goes against the tide; it is a pointless phenomenon, a bid against logic. But a strong force, too. Delicate like thunder.

And here we are, knowing all of this, and knowing that we will die someday, but striving to get up every day and acting as if we were ignorant of that. And that's the correct way to act. And without that positive and apparently irrational attitude we wouldn't survive a single day. If we are not that confidence, we are nothing.

Thermodynamics rule; it's much easier to do evil than to do good. But we shouldn't give thermodynamics more advantage than strictly necessary.

And, anyway, there's something great in playing this fascinating game with style, even when you loose at the end.




Sergio me ha hecho pensar. ¿Es tan ingenuo creer en la bondad?

Creer en la bondad, tener fe en el género humano, puede considerarse una posición absurda, habiendo tantísimos contraejemplos brutales.

La termodinámica es, quizás, la ley más inexorable del universo. Al fin y al cabo, termodinámicamente los combustibles se acaban, los animales mueren, las estrellas se extinguen, los sistemas encuentran un estado estable e inmóvil. La vida, de por sí, va contracorriente; es un fenómeno sin sentido, una apuesta contra la lógica. Pero también es una fuerza inmensa. Delicada como un trueno.

Y aquí estamos, sabiendo todo esto, y sabiendo que un día moriremos, pero luchando por levantarnos cada día y actuar como si no lo supiéramos. Y esa es la forma correcta de actuar. Y sin esa actitud positiva y aparentemente irracional no sobreviviríamos ni un solo día. Si no somos esa confianza, no somos nada.

La termodinámica manda; es mucho más fácil hacer el mal que el bien. Pero no deberíamos dar a la termodinámica más ventaja de la estrictamente inevitable.

Y además hay algo grande en jugar este juego fascinante con estilo, incluso aunque se pierda al final.

Texto en español El peor viaje del mundo

Acabo de terminar El peor viaje del mundo, de Apsley Cherry-Garrard. Uno de los hombres de la expedición de Scott al Polo Sur. Pero aunque en el libro se habla, cómo no, de esa desdichada parte de la expedición (viaje hecho en verano) el título responde en realidad a un viaje que hicieron Cherry-Garrard, Wilson y Bowers a Cabo Crozier, en invierno, para conseguir huevos de pingüino emperador.

Un viaje a pie en invierno por el hielo antártico. Donde apenas hay gérmenes, porque no sobreviven. Donde es de noche permanentemente. Arrastrando por sí mismos dos trineos. Donde al salir de la tienda hay que ponerse rápidamente en posición de tirar, porque una vez que la ropa se congela (cosa casi instantánea) ya no se puede cambiar de postura. Donde cualquier roce de las manos desnudas con un metal representa una congelación inmediata. Donde deseaban la hora del desayuno, porque sabían que en las siguientes 17 horas no iban a tener que meterse de nuevo en aquellos horrendos sacos de dormir congelados.

Es un libro largo (casi mil páginas), lleno de citas de diarios y notas personales de los expedicionarios, detallado en algunas cosas que pueden interesarnos o no. Uno se pregunta también cuántas crestas de presión o grietas pueden narrarse, o cuántas conjeturas sobre el escorbuto pueden hacerse. Pero a pesar de eso es un libro que se lee bien. Cherry-Garrard es un gran narrador.

Sí, ha habido seres humanos aguantando durante semanas temperaturas de... más de cincuenta grados bajo cero (registraron -60,8º), con el único fin de averiguar algo sobre la embriogénesis de los pingüinos y la evolución.

Ya hubo algún pasaje sobre el que no tuve más remedio que escribir. Aunque no era el tema de aquel episodio, hablé del dinero y de los hombres. Y curiosamente Cherry-Garrard termina el libro, esa descomunal epopeya (la penúltima, porque luego vino Shackleton con otro gran fracaso que también se convirtió en épica) refiriéndose a lo mismo que yo.

Y diré una cosa: si tiene usted el deseo de saber y el poder para hacerlo realidad, vaya y explore. Si es usted un hombre valiente, no hará nada; si es un hombre miedoso, es posible que haga mucho, pues sólo los cobardes tienen necesidad de demostrar su valor. Hay quien le dirá que está chiflado, y casi todo el mundo le preguntará: "¿Para qué?" Y es que somos una nación de tenderos, y ningún tendero está dispuesto a parar en mientes en una investigación que no le prometa un rendimiento económico antes de un año. Así que viajará usted prácticamente solo con su trineo, pero quienes le acompañen no serán tenderos, y eso tiene un gran valor. Si hace usted su correspondiente viaje de invierno, obtendrá su recompensa, siempre y cuando lo único que desee sea un huevo de pingüino.


No se puede decir mejor. Viajará prácticamente solo, pero quienes le acompañarán no serán tenderos...

Hace dos mil ochocientos años, un poeta llamado Homero escribió la historia de la cólera de Aquiles, y aquella obra perdura. Narra 51 días de la guerra de Troya; la guerra, al parecer, era lo más grande que los hombres creían hacer en aquel entonces. Si hay justicia, las expediciones antárticas hasta Shackleton deberían ser la épica de nuestros días, y sus trovadores (que estuvieron allí) deberían ser recordados también en los próximos tres milenios. Si el género humano tiene algo grande, está en estos libros.

Por cierto, el libro está en el dominio público.

Texto en español El aceite de girasol

A menudo pienso que somos bastante pesimistas, en general. El ser humano busca mejorar, y por eso casi nunca se compara con quien está peor. Todo es un desastre, un caos... porque no conocemos otra cosa, claro.

Así que por un lado vamos a intentar ser optimistas.

El caso es que a España llegó aceite con algún tipo de contaminación, y en cuestión de horas las autoridades estaban trabajando en el asunto y los ciudadanos sabían de qué iba la cosa. Un país (Francia) detectó el problema e informó, y en España el gobierno informó al público. Casi antes de darnos cuenta, nos dijeron que ya estaba todo controlado. En ese sentido, bien. Reflejos los ha habido.

No sé casi nada sobre aceite, y en su día sabía la diferencia entre hidrocarburos alifáticos y aromáticos por si me preguntaban en el examen, pero no sobre sus efectos al tragárselos. Así que no puedo opinar gran cosa sobre la toxicidad de ese aceite. Nos dicen que no es nada; pues vale.

Por otro lado, tampoco me parece fácil gestionar una crisis de este tipo. Si se da la alarma, el gobierno será alarmista, torpe, y perjudicará gravemente y de manera irreparable a un montón de empresas y particulares, destrozando su imagen, con lo mal que está la coyuntura económica, y el campo, y blablabla. Si se es cauto, y se evita alarmar en exceso, se dirá que ha habido ocultación de información, que la salud de los ciudadanos no ha sido lo primero, sino los asquerosos indicadores económicos que preocupan al gabinete de imagen de ZP, etc. etc. Se haga lo que se haga, mal asunto. Está claro que no se va a contentar a todo el mundo. Vale también.

Pero hay algo en todo esto que me parece una chapuza muy notable, tanto por parte del gobierno como por parte de la clase periodística.

La cosa podría haber sido así: Se detecta aceite con un leve grado de contaminación. Se dice a la gente que no lo compre, pero si lo tiene que no lo tire aún, que se va a mirar si hay problema. No vamos a dar marcas aún porque sería un perjuicio económico irreparable, y lo que importa no son marcas, sino lotes. Se localiza dónde están todos los lotes, con lo cual se avisa a la gente de que ya está, que compren lo que quieran y consuman lo que tenían. Además, todos los mecanismos que es razonable tener en funcionamiento han funcionado, no hace falta preguntarse qué hay que cambiar. Eso habría sido estupendo. Nadie sale perjudicado.

Pero el caso es que...

¿Qué son los hidrocarburos alifáticos, y qué pasa si se ingieren? ¿Hay explicación para que el aceite de girasol los tenga? ¿Han funcionado los mecanismos de control como deben? ¿Se localizaron todos los lotes contaminados, sí o no? ¿Por qué nos dan una lista de 200 empresas no-sospechosas, y no se dice nada de otras sospechosas (acaso, si se callan nombres, no tendrían que callárselos todos)?

Toda esta información no la encuentro. Claro, puedo averiguar algo sobre los hidrocarburos alifáticos pero, cultura general aparte, no me dice mucho. Por otra parte, parece que efectivamente la cosa no es grave. UCE opina que hay que crear más mecanismos de trazabilidad de las materias primas, pero no sé qué opina el gobierno. Tan pronto como el domingo, en su comunicado, garantizan que el aceite que está a la venta es correcto, pero no se dice nada sobre el que la gente pueda tener en casa. Además, si garantiza que se puede comprar sin problemas, ¿por qué la lista de marcas verificadas incluye 200, y no todas las que venden en España?

Eso respecto a la actuación del gobierno. Pero respecto a la cobertura informativa, es -como de costumbre- bastante penosa. Para empezar, no sé hasta qué punto puede uno fiarse de gente que llama a los agentes contaminantes "halifáticos" (estaba por ejemplo aquí, aunque después lo corrigieron) o peor aún, "adifáticos", como aquí. Por cierto, "hadifáticos" sí habría sido un error carismático; mezclaría "hado" y "fatum", la versión española y latina de la misma palabra, que además trae una idea de fatalidad inevitable, muy apropiada para el caso. Pero estoy divagando.

¿Hacía falta mucho tiempo o dinero para localizar a un profesor universitario de tres al cuarto que pudiera decir qué son los hidrocarburos alifáticos o qué efecto tienen y en qué dosis? ¿O a un fabricante de aceite que pudiera dar alguna remota idea de si esa contaminación es más o menos normal? Y los periodistas de la rueda de prensa querían la lista de empresas "no-seguras" (si el ministro o cualquier otro la llega a publicar se habría armado la de San Quintín) pero en vez de eso no preguntaron, al parecer, por lo realmente importante: si por parte de las demás empresas podía quedar a la venta aceite contaminado o no, y qué pasaba con el aceite que la gente tuviera en su casa. Porque eso sí sería pedir cuentas al ministro.

Total: que no se puede negar que se ha actuado con rapidez, que se ha dicho algo (otra opción muy querida por los políticos es echar tierra sobre el asunto y no decir ni mu), y que se ha intentado perjudicar lo menos posible a las empresas. Pero se puede hacer mejor.

Y el caso es que seguimos sin estar informados del todo.

Eso sí, se me ocurre que los fumadores que no se preocupen ni pregunten, porque sería para correrlos a gorrazos... por incoherentes, digo.

Texto en español Fiesta en la Cabaña

En junio de 1911 la expedición del Terra Nova dirigida por Robert Falcon Scott estaba en la Antártida, en la isla de Ross, esperando en una cabaña a que llegase el verano austral para emprender diversas expediciones, entre ellas la que llevaría a Scott, Oates, Bowers, Wilson y Evans a alcanzar el Polo Sur en segundo lugar para no volver jamás. Estamos hablando de una veintena de hombres: científicos, militares, marineros. Hombres de acción, preparados para las peores penalidades, curtidos en guerras y en tempestades, que han visto cosas que la mayoría de la gente no alcanza siquiera a imaginarse. Scott ya ha estado cerca del polo y ha vuelto de milagro. Lawrence "Titus" Oates es un hombre taciturno, duro, que en el desesperado viaje de vuelta del Polo abandonará su tienda para perderse en la tempestad e intentar inútilmente facilitar la supervivencia de sus compañeros (Warcry escribieron sobre él la canción Capitán Lawrence). Scott había estado ya a poco más de 800 km del polo (latitud 82°17'S) en otra expedición cuyo viaje de vuelta casi acaba con Ernest Shackleton. Herbert Ponting es el fotógrafo de la expedición, alguien que constantemente pone en grave peligro su vida para obtener una simple foto. Anton es un ruso que cuida a los ponis manchures que han traído en el barco; un tipo bajo, extraordinariamente fuerte, que había sido contratado sólo para acompañar a los ponis de Siberia a Nueva Zelanda, pero luego continuó el viaje, en opinión de Cherry-Garrard sin tener ni idea de dónde se metía. Desconocía que en el sur fuera de noche durante meses, así como muchos de los fenómenos que vio allí.

No parecen hombres fáciles de impresionar.

Y este tipo de gente, el 22 de junio, celebra la noche del solsticio de invierno. Apsley Cherry-Garrard lo cuenta así en su libro El peor viaje del mundo.


Dentro de la cabaña reina el jolgorio. Estamos muy animados, pero ¿por qué no íbamos a estarlo? Esta noche el sol da la vuelta para regresar con nosotros, y sólo hay un día como este al año.

Después de cenar hemos pronunciado unas palabras. Sin embargo, Bowers, en lugar de hablar, ha aparecido con un maravilloso árbol de Navidad hecho con bambús partidos y un bastón de esquiar; en las puntas de las ramas ha atado unas plumas y también velas, golosinas, frutas en conserva y unos juguetes realmente absurdos que eran suyos. A Titus le han dado tres cosas que le han complacido enormemente: una esponja, un silbato y una pistola de juguete que se disparaba al apretarle la culata. Luego se ha pasado el resto de la velada preguntándonos a todos si estábamos sudando. "No." "Sí, sí que lo está", decía, y le secaba a uno la cara con la esponja. "Si quiere darme una auténtica alegría, tiene que caerse al suelo cuando le dispare", me ha dicho, y luego se ha ido a disparar a todo el mundo. De tanto en tanto tocaba el silbato.

Han bailado los lanceros con Anton, y Anton, que bailando eclipsa al mismísimo ballet ruso, no ha parado de pedir disculpas por no hacerlo lo suficientemente bien. Ponting ha dado una charla con las diapositivas que ha hecho desde que llegamos, muchas de ellas coloreadas por Meares. Cuando salía una de estas, alguno de nosotros preguntaba en voz alta: "¿Quién ha coloreado eso?" Y otro exclamaba: "Meares". Y entonces se armaba un alboroto de cuidado, y a Ponting le era imposible seguir hablando. Hemos tomado ponche de leche, y entonces Scott ha brindado por los miembros de la expedición del este, y Clissold, el cocinero, por la "buena leche de toda la vida". Luego Titus ha disparado la bolita de su pistola. "Se la he tirado al cerúleo... ¿Cómo lo dice Homero? El cerúleo azur. Es decir: al Erebus." Cuando hemos ido a acostarnos, me ha preguntado: "Cherry, ¿es usted responsable de sus actos?" Y cuando le he dicho que sí, ha tocado el silbato con fuerza; lo último que recuerdo es que ha despertado a Meares para preguntarle si era libre como el viento.

Ha sido una juerga fenomenal.


Cuando buscó hombres excepcionales, Scott pudo elegir entre 8.000 voluntarios. Conseguir dinero fue bastante más difícil: tuvo que seguir trabajando incluso en Suráfrica, Australia y Nueva Zelanda, mientras el Terra Nova ya viajaba al sur.

Un episodio tan inocente como este me impresiona por muchas razones. Porque demuestra que los grandes hombres son, en realidad, sencillos. Que los adultos más fuertes, o más poderosos, o más influyentes, no son más que el niño que llevan dentro, cubierto con una capa de músculos. Que en muchos casos, más que la llegada, es el viaje lo que pasa a la historia. Que las grandes metas se consiguen, sobre todo, por tener corazón.

Y que los grandes hombres son mucho más fáciles de encontrar que el dinero, por la sencilla razón de que no se venden.

Texto en español Militares, curas y periodistas

Militares. No es la primera vez que al defenderse queda alguien en evidencia. "No, señoría, yo no pego a mi mujer, sólo alguna bofetada de vez en cuando para que se porte bien". Pues algo así ha hecho Mariano Casado, secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles, si es verdad lo que publican los periódicos. Dice el tipo este, ante el filtrado del acceso a páginas de ciertos tipos que al parecer han instaurado en las redes del Ministerio de Defensa, cosas como que:

todo lo que sea poner filtros o censuras a los militares no tiene justificación, ya que el acceso a Internet tiene que ser libre para todo ciudadano


Pero este hombre, ¿se creerá de verdad lo que dice? Dice el periódico además que Casado se ha mostrado a favor de establecer unas normas claras de uso y que después se actúe contra quien las incumpla. Pero esa cagarruta de argumento que le ha salido por la boca, ¿no es exactamente igual de aplicable para un filtro que para una norma que prohiba el acceso? Si de verdad esos son sus argumentos, la conclusión es que no se puede ser más zoquete. Y si pillan a un soldado de guardia que en vez de estar en su garita está en el bar leyendo el periódico, dirá que le coartan su derecho a la libre circulación y su derecho a la información. Hay que joderse.

Mira, Marianín. Yo estoy radicalmente en contra de que se espíen las comunicaciones de los empleados; pero no de que se les corten accesos o se les cierren puertos P2P, igual que no estoy en contra de que se retire cualquier cosa que sea innecesaria o contraproducente para su trabajo. Se da censura cuando el propósito es que no accedas a cierta información (los militares tienen cierta tradición de entender de esto). Un filtro que impide acceder a ciertas páginas de ocio en horario laboral no es censura, es quitar algo que estorba, o que en cualquier caso uno no necesita.

Curas. Vamos a ver. La sociedad civil, a mi modo de ver (y es una idea más vieja que la tos), es una forma de organización que busque la máxima felicidad para los ciudadanos, y que se base en preceptos asumibles por todos. La ciencia, por ejemplo, se fundamenta en hechos repetibles y observables por cualquiera (los procesos administrativos se documentan y publican por el mismo motivo). La religión, no. La primera libertad religiosa tiene que ser la libertad de no creer, por muchas razones: por higiene intelectual, pero sobre todo porque protege por igual (quizá más aún) al creyente que al no creyente. Sin la libertad de no creer, cabría decretar que los católicos pasaran a ser musulmanes. Así que el laicismo institucional es una salvaguarda fundamental de los derechos religiosos.

En un hospital tienen cabida los criterios médicos (es decir, científicos) y los criterios éticos (recogidos en las leyes que, en una sociedad civil, permiten distinguir el bien y el mal). Pero los criterios religiosos son aplicables exclusivamente a quienes libremente se adhieren a ellos. Un criterio legal o médico puede ser asumido por todos (si no, no hay ninguna salida para vivir en sociedad). Un criterio religioso, sin embargo, no tiene absolutamente ninguna influencia (ABSOLUTAMENTE NINGUNA) en las personas que no manifiestan libre y explícitamente su voluntad de someterse a ellos.

Así que a mi modo de ver no es que no haya motivos suficientes, es que DE NINGUNA MANERA puede haber un representante de ninguna religión en un comité de ética de un hospital público, excepto que esté allí para tratar el caso concreto de un paciente que haya manifestado explícitamente tal deseo. En los demás casos, no creo que deba tener voz, voto ni presencia de ningún tipo.

Así que algo como esto me parece totalmente inadmisible e inconstitucional. Si algún día me veo en la situación de que algún comité de ética trate mi caso, manifiesto desde ya mi negativa más enérgica a que allí intervenga nadie en calidad de representante o adepto de ninguna fe religiosa, o de que cualquier miembro utilice cualquier tipo de argumento religioso. Independientemente de mis creencias, que me guardo para mí; pero sobre mis pecados o mi relación con el Altísimo decido yo.

Periodistas. Seguimos haciendo limpieza. Pedro Erquicia sobra. Vale, que sí, que al parecer no se va por el ERE. Pero el caso es que gracias a nuestros dirigentes tenemos una televisión española que no era buena, y que poco a poco se va convirtiendo en una absoluta mierda.