Texto en español Gloria se ha ido

Sé que esto va a sonar, como mínimo, extraño. Pero así son los hechos, y así empezaré a contarlos.

La última vez que estuve con Gloria leíamos sendos libros (el mío creo que era "Claro de tierra", de Arthur C. Clarke, porque recuerdo que me preguntó qué tal y le dije que psá; el de ella, no me acuerdo), tumbados en sendas hamacas, en una tarde perezosa al sol de Granada, dándonos de vez en cuando un chapuzón en la piscina del hotel, mientras nuestros compañeros de congreso se dedicaban a otras cosas.

Talmente parece una historia de cuernos, o de congresos lujosos y lujuriosos, o de las dos cosas. Uno no para de decepcionar a alguien, haga lo que haga; si la historia fuera lo que parece, decepcionaría a unos, y si no lo fuera, a otros.

En este caso lo siento por los segundos. Éramos amigos, pero no tanto (que hablamos de dos hamacas bastante separadas, y de una piscina, no un jacuzzi), y respecto a los congresos... Es muy raro que utilice durante un congreso una dependencia de un hotel que no sea la habitación para dejarme caer rendido. De hecho, rendido sí estaba, porque además de ir al congreso y de hacer mi presentación y todo eso, de paso, había tenido que hacer urgentemente otros trabajos a la vez, a pesar de estar técnicamente de vacaciones. Así que al final me dije: "No me da la gana irme otra vez sin darme un homenaje, tumbarme en una hamaca, no hacer nada, remojarme y tomar la sombra". (En julio, en Granada, yo no me pongo al sol.) Allí me encontré a Gloria. Después de un rato (porque al principio ni me vio) nos saludamos, leímos, charlamos poco, y nos reímos como siempre.

Así que no, amigos lectores. No voy a destapar ninguna historia truculenta con Gloria, porque no la hay (véase el penúltimo párrafo de esto). Pero es verdad que la última vez que la vi fue en las circunstancias descritas.

Gracias a esto de los blogs he sabido de sus andanzas, y luego he sabido que estaba enferma. Y he seguido su lucha, y le he mandado lo que quiera que mande un cerebro cuando te acuerdas de alguien y le deseas lo mejor. No ha sido suficiente, y acabo de saber que hasta aquí llegó. Hasta ayer por la noche, concretamente. Lo siento mucho por su miniyo y por todas las otras personas que deja huérfanas.

Por una parte, es una mierda que muera gente como ella. Por otra parte, si muere gente como ella es porque hubo gente como ella. Y de eso es de lo que tenemos que estar agradecidos. Ha sido demasiado pronto, sí. Pero es parte del contrato. Nunca se sabe.

Ahora ya puedo decir sin más rodeos que esta memez que escribí fue porque me cabreé pensando exactamente en Gloria, ni más ni menos. Sé que lo de Gloria no va a salir en ningún obituario de ningún periódico. Sé que ningún político chupacámaras va a otorgarle su reconocimiento. Pero pensándolo mejor, casi es de agradecer, en realidad. Porque no es de su especie.

Gloria era alguien que mira al cielo, o que se emociona con la música, y eso ya hace que un ser humano valga la pena, pero la cosa no acababa ahí. Gloria se ha dedicado a enseñar. Y hoy hay cientos de personas circulando por ahí que son mejores personas gracias a ella (basta ver los comentarios en su blog). Ha influido para bien en cientos de vidas, que a su vez están mezclándose con otras, con las nuestras. Sí señor: por la parte que le toca, Gloria (y esta afirmación no es una licencia poética, sino un hecho frío, desnudo, constatable y casi mensurable) ha dejado un mundo mejor que el que había antes de que ella llegara.

Es evidente que tiene muy poco que ver con todos estos... triunfadores que ocupan pedestales en nuestra sociedad. Es evidente que ha hecho cosas que están fuera del alcance de la inmensa mayoría de los políticos, o de los delanteros de fútbol, o de los periodistas del corazón. Ella, ganando un sueldo modesto en una provincia en la que no había nacido, ha hecho mucho más que dinastías enteras ocupando cargos de enorme responsabilidad. No jugaba al fútbol, que yo sepa, ni daba pelotazos urbanísticos, ni ganaba pasta, ni conducía coches caros. Hacía cosas tan tontas como afrontar una grave enfermedad con entereza, humor y elegancia. Dando lecciones hasta cuando estaba de baja.

Sólo miraba las estrellas, leía, aprendía, escribía, oía música, se reía y enseñaba.

Sólo eso.

Por eso no saldrá en los telediarios.

Y por eso sale aquí.

4 comentarios:

Rose dijo...

Y quizás y precisamente por ser de esa otra especie de personas que merecen la pena le has dedicado un espacio en tu blog,que no es poco.
Que sigas celebrando los éxitos de a pié, a los luchadores anónimos, los incansables,los altruistas.
Sólo gracias a ellos esti pais de espejismo tiene alguna esperanza.
Seguro que tu amiga te sonríe desde donde esté.

Mars Attacks dijo...

Gracias por tu post, Guti. Marta me asegura que eres la versión asturiana de Glo. Algún día sería estupendo conocerte :)

Guti dijo...

Rose, gracias por el comentario. A ti no sé si te va la astronomía, pero también escuchas música y enseñas... y a poco que te abrigues estás de buen humor :-) así que también eres gente de la que hace falta. Dale duro.

Mars: decir gracias es poco, pero no creo que Gloria misma se creyera lo que sin duda era, así que yo no voy a creerme que sea como ella :-) Pero si coincidimos cerca, tenemos que estrecharnos esas manos. Y si está Marta mejor, que hace tiempo que no la veo :-)

Mars Attacks dijo...

Pues que así sea. Por cierto, te agradecería si dejaras en los comentarios del blog de Glo la referencia a este mismo hilo. Estamos pensando en hacer un recopilatorio de anécdotas e historias que tuviera con gente que la conoció o que ella les contara, para juntarlas en una libretita y regalársela a María para que pueda leerlas cuando crezca. Además, también tenemos pensado editar el blog en papel y añadir esa recopilación.

Me encantaría que me enviaras a ej.molina.c@gmail.com (o las fueras añadiendo como comentarios en su última entrada) las historias suyas que supieras, y/o que difundieras a la gente que la conociera esta iniciativa.

Un abrazo.