Texto en español La televisión pública

En la televisión pública veo por igual a Rubalcaba y a Rajoy. Siempre veo lo que dice el PP, y lo que dice el PSOE; probablemente más el PP. Si de algo peca TVE, es seguramente de bipartidismo, de un bipartidismo recalcitrante. Pero de partidismo, no mucho; más bien nada.

Por lo demás, es la mejor televisión pública que he visto hasta ahora. No hay anuncios, para empezar. Pero además hay menos (no digo cero, pero sí menos) espectáculos bochornosos, programas estúpidos donde se dé de comer a parásitos... Sigue habiendo muchas cosas criticables y se podría escribir mucho sobre ellas, pero si uno la pone al azar, es relativamente fácil encontrarse un programa interesante, si no para uno mismo, sí para otros, y aceptable en un servicio público. Siempre he echado pestes de la televisión, y de la actual TVE echo muchas menos pestes. Me parece, con diferencia, lo más digno que se ve, al menos en abierto.

Respecto a los informativos y demás, como dije son bipartidistas, y siguen el juego a los amos que nos ha tocado servir (económicos, más que nada). No son informativos que inciten a plantearse dudas sobre muchas cosas sobre las que deberíamos plantearnos dudas. Pero en fin, quizás eso ya sea mucho pedir siendo realistas.

Si nos ceñimos al trabajo de Ana Pastor, que es humana y caga y mea como todo el mundo, me parece un ejemplo de lo que debería ser un periodista. No es perfecta, creo que igual sería mejor que no hubiera ido a Buenafuente, pero tampoco se le pide que sea una monja: sólo periodista. Y le he visto hacer las preguntas pertinentes a políticos de todo signo por igual. Sí, POR IGUAL. Y si han escurrido el bulto y se han intentado reír de los televidentes, ella ha intentado que no sea así. Con unos y con otros.

Cuando Dolores de Cospedal, y otros políticos del PP, empiezan a quejarse de lo que les molesta esta periodista, y a soltar sus habituales engaños para indocumentados y crédulos, tenemos que ponernos en lo peor. Por las siguientes razones.

1.- Porque da igual que lo que dicen sean ruedas de molino, burdas mentiras y manipulaciones. Su trabajo es meramente estadístico, y saben que hay un montón de gente con el perfil adecuado (con la indigencia intelectual necesaria) para aceptar comulgar con esas ruedas de molino. Es lo único que importa.

2.- Porque, dada esa premisa, seguirán haciéndolo, y repitiendo machaconamente sus consignas cínicas y malintencionadas. Machacar les funciona. Y si han empezado con Ana Pastor, ya sabemos lo que ocurrirá.

3.- Porque si ganan las elecciones convertirán la televisión pública en un estercolero, como lo fue antaño, como lo es hoy Telemadrid o el Canal 9. Ana Pastor, por supuesto, tendría los minutos contados.

4.- Porque si la ciudadanía con un mínimo sentido de la crítica y la decencia empieza a renegar de ese tipo de televisión pública, y a darle la espalda, y sólo la ven sus correligionarios, no perderán nada. ¿Qué puede pasar? ¿Que la movilización sea tan amplia que llegue a notarse? Pues, en el caso peor, que la televisión pública se desprestigie y se enmierde no les preocupa: no les importa el servicio público, va en contra de su ideario. Si sirve a sus intereses particulares, bien; si no, lo desmontan, lo venden, y se acabó.

Esto no es difamación, no es alarmismo, no es una acusación inventada. Hay que admitir que son sinceros al respecto; es su programa, son sus convicciones, no lo ocultan, y nadie puede llamarse a engaño. Ha habido que esperar décadas para ver una televisión decente, y me temo que está en serio peligro.