Texto en español Maquinación para alterar el precio de las cosas

No hace mucho, parece que un fiscal pedía 8 meses de cárcel y una multa de 2.700 € para un hombre cuyo delito consistió en modificar con rotulador un billete del aparcamiento (quizás se ahorró un par de euros con su acción; según él simplemente no llevaba suelto, cosa que hasta es verosímil).

Y hoy me encuentro con que, públicamente, con luz y taquígrafos, nada menos que el director de compras de gran consumo de El Corte Inglés pide un pacto entre fabricantes y distribuidores para acabar con lo que él llama "guerra de precios".

¿Esto no es delito?

Como mínimo, tenemos como director de compras de gran consumo de El Corte Inglés a un rojo peligroso que no acepta las reglas sacrosantas del libre mercado, la fijación de precios en virtud de la libre competencia, que beneficia al ciudadano... etc. etc. El director de compras de gran consumo de El Corte Inglés es un antisistema, un antiglobalización, un perroflauta, uno de esos teóricos del relativismo moral que tanto daño está haciendo en este triste siglo XXI; un intervencionista de la economía, alguien al margen de la sociedad, un prosoviético trasnochado partidario de la economía planificada. Creo que tendría que ir a la cárcel de la mano con la mesa de ANV.

(Es que la bajada de precios nos encanta cuando somos compradores, y nos hace pupa cuando somos vendedores; y la burbuja inmobiliaria nos indigna cuando compramos, pero nos encanta cuando un prao de nuestro tío del pueblo se vuelve edificable. Pero no pensé que todo un director de compras de gran consumo de El Corte Inglés fuese tan ingenuo como un analfabeto obrero sin éxito en la vida, o tomase por imbéciles al resto de las empresas de su sector que, al parecer, le están ganando la partida.)

Pero ironías y recochineos aparte, y hablando en serio, repito:

Eso, ¿no es un delito? O, cuando menos, ¿no es ilegal?

3 comentarios:

Sergio dijo...

Pues no sé si es delito, ni tan siquiera si es ilegal (aunque si precisara más seguramente más de un organismo tanto nacional como de la Unión Europea seguramente tuviese bastante que decir). Lo que sí veo es mucha cara dura.

Eso sí, me alegra saber cómo piensa ahora este señor, porque no me cabe ninguna duda de que después de esas declaraciones, la próxima vez que haya que negociar el convenio de aplicación a los empleados de ECI, él se presentará en la mesa negociadora, se sentará del lado de los currantes, y alzará más que nadie la voz para, en coherencia con esas palabras, gritar más fuerte que nadie "¡ Esta mierda de sueldos para los empleados de a pie de nuestra empresa no puede seguir así!" ¿ O no ?

Rose Holiday dijo...

"Un perroflauta"..¿es tuyo el palabro?..me ha encantado,je,je.

Guti dijo...

Sergio: sí, probablemente lo veamos dedicado a esas tareas, y llamando a la cordura sobre la evolución de ciertas cifras económicas, aparte de sus propios costes. Ja.

Rose: qué va, ese término está muy extendido. A mí también me gustó, es una palabra totalmente impresionista: no tiene sentido, tal cual, pero sin que se sepa por qué, no necesita de ninguna explicación, ya te forma la imagen en la mente :-)