Texto en español Reflexiones en el aire: Fumar no es reprochable

A la gente que me importa, y con la que tengo mucha confianza, quizás la aconseje. A quienes simplemente me importan, probablemente no me atreva a aconsejarles nada. Y a quienes no me importan, ni se me ocurre darles consejos. A quienes no me importan, ni conozco, sólo les hablaría de su comportamiento si hacen algo moralmente reprobable, algo que perjudica a los demás, o a mí en particular.

A menudo se percibe una actitud admonitoria en relación con los fumadores, en lo que respecta a su propia salud. Intentaré explicar cómo veo yo esa cuestión.

Básicamente, vivir desgasta.

Incluso sentándose a esperar la muerte se desgastaría uno. Con suerte, podrá hacer algo más que eso. Por ejemplo, podrá hacer deporte de alta competición. Pero el deporte de alta competición también desgasta. Los cartílagos, los tendones. A veces se rompe uno huesos. El deporte intenso, en alguna medida, es autodestructivo. Si nos ponemos metafísicos, nada más autodestructivo que vivir, que nos lleva inexorablemente a la muerte.

Pero bueno, dejémonos de monsergas; lo anterior no es más que una trampa dialéctica. Es evidente que el hecho de que todos vayamos a morir finalmente no hace que carezca de importancia cualquier cosa que hagamos, y no es igual de autodestructivo correr maratones que aficionarse al crack. No creo que haga falta ahondar mucho en eso.

Pero sí creo razonable que uno pague un precio por las cosas, si la compensación lo justifica. Juan Oyarzábal ha subido todas las cumbres de más de ocho mil metros que hay en el planeta, aunque para ello se ha dejado varios dedos y quién sabe cuántas cosas más. Pero él decide que el gasto y el esfuerzo merecen la pena, o dan sentido a su vida, y ya está. En lo que a él respecta, me parece legítimo.

El tabaco no es crack, pero es bastante autodestructivo. Un cancerígeno que, incluso cuando por suerte no degenera en cáncer, en cualquier caso machaca el interior del cuerpo. Anula buena parte de la voluntad (y diría, en serio, que del entendimiento) de su usuario, y consume una notable cantidad de dinero. Es como un parásito que se instala y luego es muy difícil quitarse de encima. Y cuando el parasitado no puede consumirlo está incómodo. Extremadamente incómodo, al parecer.

Pero si quien lo consume cree que merece la pena, y está dispuesto a pagar tal precio, la decisión es suya.

Fumar me parece, por supuesto que sí, una pésima idea, y un gravísimo error, y una conducta lo suficientemente autodestructiva como para que aconseje a quien quiera oírme que no se deje engañar. Pero en fumar no veo, en principio, nada moralmente reprochable.

Es sólo una decisión personal.

4 comentarios:

Marta dijo...

Interesante post.

Yo, por lo general, respeto mucho las decisiones personales de los demás. Que cada uno haga de su capa un sayo: es su vida y allá ellos. Yo iría aún más lejos: no es reprochable el suicidio (o el intento), no es reprochable la anorexia ni la bulimia ni la obesidad mórbida producto de comer y no moverse, no es reprochable jugar a la ruleta rusa, no es reprochable no querer hacerse una transfusión por motivos religiosos, no es reprochable comer comida basura a todas horas, no es reprochable tomar drogas ni pillarse borracheras cada fin de semana, no es reprochable automutilarse, ni lo es tener relaciones sexuales con cualquiera sin tomar precauciones que aseguren tu salud (no entro en el tema de los embarazos).

Nada de esto es reprochable... si no te conozco de nada.

Pero ahora imaginemos que hablamos de alguien cercano, digamos mi marido/hermana/amiga/hijo... Entonces sí te reprocho. Porque seré yo la que tenga que preocuparse cuando estés en el hospital, la que tenga que vigilar que comes o incitarte a hacer ejercicio, la que tendrá que cuidar de ti si te da un ataque al corazón o una embolia, la que vivirá en agonía pensando en el modo en que estás estropeando tu vida y amargando la mía.

Pero también podría pasar que yo fuera más... digamos, indiferente, y entonces podría decirte que vale, que no es reprochable nada de lo que tú haces... pero no me reproches que no esté a tu lado cuidándote si no te cuidas tú. No me reproches que pongo la tele cuando te duele la cabeza por la resaca. No me reproches que no te voy a ver al hospital cuando estás agonizando y lamentándote porque nadie va a verte. No me reproches no sentir pena por ti cuando tienes lo que te has buscado.

Oye, aunque hable de "tú", obviamente no me refiero a ti, ¿eh, Guti? Jajajaja

Guti dijo...

Para buen post, el tuyo, y eso que no es más que un comentario :-)

Yo no lo diría mejor, estoy totalmente de acuerdo. Mi reflexión iba más bien orientada al derecho, a legislar sobre un comportamiento, o a lanzar admoniciones al público en general (por eso empiezo con ese rollo sobre la diferencia entre quien me importa y no, o a quien puedo tener derecho a sermonear por proximidad, y eso).

Pero que queden claras dos cosas: una, que por supuesto que me parece procedente sermonear a quien te importa, o está a tu cargo, para evitar que cometa un error, cómo no.

Y dos, que aparte de eso, aunque fumar (o escalar ochomiles) no sea moralmente reprochable, si las consecuencias de ello recaen en la familia, o los amigos, claro que los reproches han lugar (qué arcaico me ha quedao). Pero el motivo es "porque me haces daño y eso está mal", no tanto "porque escalas ochomiles y eso está mal".

Lo dicho: estoy totalmente de acuerdo.

Uno que siempre te lee y casi nunca escribe dijo...

La diferencia entre fumar y escalar ochomiles es que mientras que con lo segundo no se perjudica a nadie (más que, como tu apuntas, a uno mismo, pero por que quiere), con lo primero si. Yo personalmente estoy bastante cansado de tragar "humos de otro" (de ser un "fumador pasivo", aunque el termino no me acaba de gustar), máxime cuando a mi personalmente por temas de salud el humo del tabaco me perjudica mucho más de lo que yo quisiera. Todos los fumadores de mi entorno tienen el detalle de no hacerlo en mi presencia (o de haberlo dejado) porque saben que me hace mucho daño, lo cual les agradezco profundamente.

No obstante, este es un tema espinoso en el que hay muchos factores (educación, respeto mutuo, ...), de los que no voy a opinar pues sería motivo de una larga discusión que ahora mismo no me apetece mantener :). Yo personalmente me alegro mucho de que cada vez haya más espacios libres de humos.

No obstante, estoy completamente de acuerdo con que cada uno haga con su propio cuerpo lo que desee.

Guti dijo...

Unoquesiempre, gracias, en primer lugar, por leer, y encima, animarte a escribir :-)

Estoy de acuerdo (extremadamente de acuerdo), pero la parte que mencionas vendrá después :-) Lo que quise dejar claro en este primer artículo es que no condeno a nadie por fumar, ni siquiera por matarse fumando.

Lo que espero tener ocasión de comentar en futuros artículos es precisamente que esa decisión no puede afectar a NADIE MÁS que al que la toma. Y como el tabaco es muy difícil de usar sin que eso ocurra... pues la cosa se va a poner más sombría.

De momento, sólo puntualizaré que en la discusión sobre si se puede fumar o no no hay (no debería haber) tantos factores, ni es tan complicada. Es una simple cuestión de derechos humanos. Lo único que impide a un fumador admitirlo es el efecto de la nicotina... de hecho, cuando lo dejan empiezan a entender de repente muchas cosas. Pero tiempo habrá, espero, de desmenuzar cada una de estas por separado. Por eso es un tema que da para mucho blog...

Espero que me sigas leyendo, y que te animes a escribir cuando te parezca. Vamos, como hasta ahora :-)