Texto en español Sabina y Serrat

A Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat les ha caído un chorreo bastante notable. Un chorreo de varias ONG, al parecer.

¿Qué han hecho?

Aceptar ofertas para actuar en Israel. Ya está.

Según 20 Minutos:

Es incomprensible que dos cantantes de su talla, que se han caracterizado por criticar situaciones de opresión, apoyen de esta forma el actual sistema israelí, que oprime las libertades individuales y colectivas del pueblo palestino", declaró Eneko Guerrikabeitia, coordinador de la ONG Mundobat en Jerusalén Este.


No sé dónde ve Eneko Guerrikabeitia (sic; sospecho que en realidad se apellide Gerrikabeitia) que "apoyan el actual sistema israelí". Yo había entendido que iban a cantar (bueno, Serrat cantará algo, y Sabina lo que pueda).

"No entendemos cómo Serrat y Sabina, que han puesto la banda sonora a la lucha por las libertades y los derechos humanos en España y América Latina, pueden cantar para un estado que vulnera la ley internacional y somete al pueblo palestino desde hace décadas a una ocupación brutal y cruel en la que los muertos se cuentan por millares", afirma desde Valladolid Alejandro Fernández, miembro de Rescop.


No sé dónde ve Alejandro Fernández que "cantan para un estado". Digo yo que cantarán (Serrat algo, y Sabina lo que pueda) para la gente que quiera ir a verlos. No sé cómo se canta para un estado.

Tampoco sé si debemos condenar a todos los músicos que actuaron en países donde se violaban los derechos humanos. Por ejemplo, habría que tachar a todos los músicos españoles, incluidos los cantautores de canción protesta, que hayan actuado en España entre 1939 y 1975. O en muchos países de Hispanoamérica durante muchos, muchos años.

Y volvemos a etiquetar, a no querer razonar, a la caza de brujas. La mayoría de los comentarios a la noticia dan vergüenza ajena; son simplezas, pero simplezas retorcidas para darle la vuelta a algo que es simple: Serrat y Sabina cantan (o recitan, según el caso) para todo el que quiera oírles, y ya está. No piden certificados de buena conducta a la entrada de sus conciertos, pero aunque los pidieran, incluso es posible que en Tel Aviv viva algún justo, como en Sodoma. O que algún sodomita, en el concierto, se convierta.

Si es un crimen que el ejército israelí impida a un barco civil acercarse a un lugar donde lo esperan, no entiendo qué tiene de bueno impedir a unos cantantes (o lo que sea Sabina) acercarse a un lugar donde los esperan.

Y ahora... quizás se acerque alguien a llamarme sionista, projudío, o cualquier otra cosa (y eso sin contar con los posibles fanáticos de Sabina que se sientan ofendidos).

Y así seguiremos dando vueltas a la noria hasta el fin de los tiempos.