Texto en español El mundo de la precisión

Ayer tuve la inmensa suerte de asistir a una conferencia de Carlos Peña Garay, sobre esos famosos neutrinos presuntamente más rápidos que la luz. Y fue una suerte porque es alguien que se dedica a un oficio excepcional, y alguien a quien da gusto escuchar; alguien, además, humilde, cercano, amable. Es de Vegadeo. ¿Lo conoces? Yo no lo conocía, pero a Santi Cazorla y a Villa sí, y eso que no me interesa el fútbol.

Puede que no lo conozcas porque da gusto escucharlo pero, eso sí, hay que hacer un cierto esfuerzo a cambio. Yo tuve suerte doble, porque acabo de terminar La partícula divina, de Leon Lederman y Dick Teresi. De este libro entendí más o menos la mitad, pero aprendí un montón de cosas que tenía frescas y, a su vez, me ayudaron a entender gran parte de lo que explicó Peña Garay. Todo... no, no se puede.

La charla, con todo, fue apasionante. Explicó el experimento entre el CERN y Gran Sasso, explicó lo que habían hecho los investigadores que hicieron públicos los resultados, explicó la situación... Explicó que todo el problema se debe a un adelanto de 30 metros sobre 750 km. 2 partes sobre 50.000. Esos 30 metros se traducen, si mal no recuerdo, en 62 nanosegundos de adelanto, como prefieras. Para cualquiera de nosotros, una diferencia de 2 partes sonre 50.000, o 62 nanosegundos, es irrelevante (la cosa cuadra al 99.996%, ¿para qué buscar el error?); para los físicos de partículas, es un mundo, y son perfectamente capaces de medir eso y más. 62 nanosegundos es mucho más de lo que duran muchas de las partículas que estudian.

Carlos Peña Garay se dedica a estudiar los neutrinos, que están entre los objetos más elusivos y difíciles de estudiar y observar que existen. No es extraño que sea preciso; va con su oficio. Cada oficio tiene sus esclavitudes.

Como el de informar, ¿no?

Esto estaba hoy en la portada de El Mundo:



Así que el capitán es el primer personaje de ficción que participa en un encuentro digital de ElMundo.es... y ha estado cuatro horas contestando las preguntas...

Pero ¿de verdad que no se ponen colorados al escribir eso? ¿Y los que hacen las preguntas?

Bueno, hace un momento hemos visto otro ejemplo de precisión:



Ole. Suma y sigue. "Enamorado de la moda de París"... "O lo que sea, coño ya", habrá dicho el redactor. La precisión ya la pone Santiago tocando las cuerdas justas, ya desde aquel La ley del desierto, la ley del mar. Los desiertos son las playas del futuro.

En fin, tendríamos que felicitarnos por poder conocer a gente como Carlos Peña, o por tener músicos (y escritores) como Auserón (¡enhorabuena!), y por vivir tiempos tan fascinantes.

Y Cazorla y Villa que tengan mucha suerte también, hombre, si tampoco es eso.

Si quieres saber más del experimento en cuestión, te aconsejo la página de Amazings. Bueno, te la aconsejo en general. Verás qué fascinante es la verdad.