Texto en español Reflexiones en el aire: ¿Y los coches?

Este es, quizá, uno de los argumentos estrella cuando uno plantea una regulación racional del consumo del tabaco. Siempre me ha parecido tan radicalmente absurdo que no merecía la pena discutir sobre él. Pero como se utiliza tan insistentemente, he pensado que aunque sea obvio tengo que verificar que estoy en lo cierto: tengo que hacer el esfuerzo de escribirlo. Si no consigues escribirlo, quizás no tengas las ideas claras.

Nunca he entendido del todo qué quiere decir un fumador cuando dice eso de "¿Y entonces, los coches?" Tampoco han sabido explicármelo. Pero voy a intentar extrapolar lo que ellos quieren decir.

Eres incoherente. Te quejas de que fumo, pero no te quejas del humo de los coches. Por esa incoherencia, no tienes derecho a quejarte.

Una observación previa, que me gustaría que conocieran todos los fumadores: resulta que sí, que en la práctica y si nos atenemos a efectos directos de cada comportamiento, el humo del tabaco molesta infinitamente más que el humo de los coches que pasan.

En cualquier caso, ese argumento, tal como está expresado es, de entrada, una falacia ad hominem.

Incluso entrando en ese juego (cosa que no hay por qué hacer) cabe otra observación: no entiendo por qué quien dice esto da por supuesto que el que se queja del humo del tabaco no se queja también del de los coches. Puede considerarse un ejemplo de falacia del hombre de paja. Soy firme partidario de caminar, de la bicicleta, del transporte público, del transporte limpio, de los catalizadores y los filtros de aire, de los vehículos de bajo consumo e híbridos. Abogo por regulaciones estrictas también para los coches, que de hecho ya existen.

Otra observación: hasta donde conozco, no hay coches en los recintos cerrados. Ni en los lugares de trabajo, ni en los restaurantes, ni en los cines, ni en los bancos, ni en los edificios oficiales. Los coches nunca han sido un problema generalizado de este tipo. El contraejemplo es ajeno a lo que se discute. No pinta nada.


No hay que ocuparse del humo del tabaco, porque el de los coches es un problema más urgente.

Como he dicho hace un momento, sólo cabría ocuparse de la posible relación entre ambos problemas si discutiéramos el consumo de tabaco en las calles. Pero no es el caso.

Aun así, este enfoque es otra falacia: un falso dilema. No hay ningún motivo para enfrentar ambas opciones, porque las respectivas soluciones no tienen relación. Por ejemplo: si la emisión de humo de tabaco fuese en relación inversa con la emisión de humo de los coches, si hubiera que elegir forzosamente cuál de las dos emisiones disminuye, podría tener sentido el planteamiento ("o te fastidias y tragas, o empeora el efecto invernadero", por ejemplo). Pero es que no es así.

Además, este falso dilema es fácilmente reducible al absurdo. Siempre hay alguien que está peor, así que los juzgados españoles podrían resolver en pocos días el colapso que sufren: desestimando prácticamente todas las demandas. "Mire, sí, su marido le ha dado una paliza. Pero al menos duerme usted bajo techo, no le falta comida ni ropa. ¿No sabe usted que en Somalia hay millones de personas que no sólo se llevan palizas, sino que encima no tienen dónde caerse muertos? ¿Ha intentado su marido practicarle una ablación del clítoris, acaso? Ande, ande, lárguese y cuando arreglemos lo de Somalia ya nos preocuparemos de lo suyo."

No voy a acatar regulaciones sobre el tabaco mientras no me defienda alguien de la contaminación de los coches.

Quizás el amigo de referirse a los coches pretende ponerse como víctima: "si yo tengo que aguantar el humo de los coches, tú tienes que aguantar mi humo". Resulta casi ocioso desmontar algo que se cae por su propio peso. Seguimos ante un dilema falso (casi diríamos ante un ejercicio de desfachatez).

De todos modos, si quien así habla pretende ejercer cierta forma de rebeldía ante otra injusticia mayor, cuestionando que sea procedente que la ley regule el consumo de tabaco, tampoco tiene razón. Una vez más, aceptemos entrar en el juego aunque sea totalmente innecesario.

Por una parte, ya se ha dicho que que hay regulación sobre la expulsión de gases en los coches, hay especificaciones técnicas y revisiones obligatorias para comprobar que se cumplen, hay subvenciones para vehículos poco contaminantes, hay políticas encaminadas a reducir las emisiones. El Estado (es decir, todos nosotros) interviene en las emisiones de humo de los coches. No hay ningún agravio comparativo de base entre una intervención y otra. Como mucho, cabe discutir si determinados aspectos concretos de ciertas medidas son más o menos acertados (y los primeros descontentos con las leyes sobre el tabaco son los no fumadores). Pero no el hecho mismo, en su dimensión ética, de que se limite el consumo de tabaco en presencia de terceros. Cuestionar eso equivale a cuestionar los fundamentos mismos del sistema legal español.

No sé si cabe alguna otra interpretación que se me escapa. Pero en principio, me haría muy feliz no volver a oír relacionar tan a lo tonto una cosa con la otra.

Conclusiones: uno puede quejarse de la injusticia que quiera e incluso ser incoherente cuando en un asunto determinado tiene razón. La mera existencia de una injusticia no anula las demás. No hay por qué escoger entre solucionar dos injusticias. En fin, que lo de los coches es una tontería.

10 comentarios:

massai dijo...

Hola Guti,

estoy muy de acuerdo -una vez más- con el artículo. Dejas muy bien expresada la estúpida incoherencia y la pseudo-argumentación de los intoxicadores sistemáticos.

A mí me lo dijo una "compañera" fumadora (si tal coyunda léxica es admisible) en el trabajo: "frente a lo que arroja la industria y los coches, esto mío es una nimiedad".

Me inflamó su descomunal jeta. Mi único reflejo, supongo que pobre, fue: "Precisamente. Si no hubiese industria ni coches quizás no me importara que fumases. Es LA SUMA de todo lo que sobrepasa mi techo".

Supongo que es un modo de argumentar. Y creo que más coherente que los dislates, tan frecuentes, con que se excusan, y que tú mencionas.

Saludos!

Marta dijo...

Me voy a empollar este post, que no sabía yo los nombres de las falacias estas y tiene mucho glamour decirle a alguien: "oye, que eso es una falacia ad hominem". Y quedas como Dios. XD

No, en serio, me lo voy a empollar porque a mí cuando me sueltan una de esas estúpidas falacias manipuladoras siempre me dejan sin habla. No sé rebatir lo absurdo, lo admito. Al menos, no en el momento. A lo mejor dos días después consigo soltar algún argumento certero, pero vamos, ya suele ser demasiado tarde. A mí es que me dejan de piedra y eso no puede ser.

El caso es que si no entras al trapo y te callas siempre acaban considerando que el que calla, otorga. Vamos, que tienen razón. Qué paciencia hay que tener, madre.

Guti dijo...

Hola, massai. Tu argumento es válido, pero creo que demasiado benévolo de todas maneras. A mí el que me apetece es: "Si yo te doy ahora mismo una hostia, no será nada frente a lo de Darfur..."

Marta: no te extrañe no ser capaz de contestar. Ya he escrito desde el principio que lo de los coches me parece una parida tan inmensa, y tan irritante, que no me parece que merezca la pena discutirlo. Lo he hecho como ejercicio. Pero es normal que uno se quede boquiabierto. Lo único que tendría algo de sentido sería algo como:

- ¿Y entonces, los coches?
- ¿Y la alquimia?
- ...¿qué dices?
- No sé, fuiste tú quien empezó a cambiar de tema.

Guti dijo...

Por cierto, Marta: lo llamo falacia ad hominem y falso dilema y cosas así, pero lo que es, dicho lisa y llanamente, es una gilipollez :-) Lo que pasa es que ese término es menos neutral.

Marta dijo...

Jajaja, muy bueno esto último, estoy totalmente de acuerdo. :D

Respecto al diálogo que propones, no funcionaría porque fijo que acabaríais hablando de alquimia. :D Yo propongo este:

- Voy a pillar cáncer por culpa del humo que me estás soltando en la cara (o cualquier otra versión).
- ¿Y los coches?
- Voy a pillar cáncer por culpa del humo que me estás soltando en la cara.
- Ya, pero los coches son mucho peores, porque... (blablabla).
- Voy a pillar cáncer por culpa del humo que me estás soltando en la cara (o cualquier otra versión).
- Sí, pero...
- Voy a pillar cáncer por culpa del humo que me estás soltando en la cara (o cualquier otra versión).

Etc, etc. Se llama "método del disco rayado" y es asertivo y muy efectivo. Al oponente se le acaban los argumentos en un pispás. :D

Anónimo dijo...

Otro momento singular tiene lugar por ejemplo estando en un sitio como podría ser una parada del TUA y al ver a alguien encender un cigarro (supongo que para pasar la larga espera) uno se aleja un poco para evitar la "tafarada" (curiosas las direcciones del viento que siempre soplan con destino a uno mismo) y en alguna ocasión se puede ver la cara de desaprobación del fumador. Y yo imagino que estará pensando algo así como... qué poca educación tiene este "no fumador".
La verdad es que esto del tabaco daría para escribir todo un libro.

Anónimo dijo...

No había leído el anterior post sobre el "aerobius erraticus" jajajaja, que manera de reir. Creo que sin darme cuenta acabo de repetir lo de la espera en una marquesina. :-P

Guti dijo...

Anónimo: y tanto que da para escribir un libro. Ahora mismo no sé para cuántos posts podría darme... pero tengo unos cuantos a la cola.

Anónimo dijo...

Vais a pillar cáncer por el humo de un cigarro? sois unos ignorantes. Vais a pillar cáncer por la comida transgénica, los productos químicos que le echan a todo o simplemente porque teneis más propensión que otra gente.
Mientras tanto podéis seguir creyendoos mejores que los fumadores... vosotros sois los que llevais la razón absoluta y por lo tanto es vuestro deber hacer una persecución contra los fumadores y señalarlos con el dedo. Como fumadora estoy de acuerdo con que tiene que haber espacios para fumadores y no fumadores pero a vosotros, terroristas guardianes de la salud, no os basta con esto y queréis prohibir el consumo de tabaco incluso en restaurantes. Estoy segura de que los restauradores lo van a agradecer mucho.. después del desembolso de habilitar zonas llega la prohibición total. Y digo yo... quién paga eso?qué va a pasar con el descenso de afluencia en los locales? porque si no puedes fumar un cigarrillo mientras te tomas una copa apaga y vámonos.
En resumen y por no hurgar más en la herida, mi reflexión es más simple que la de los coches.... tanto es el derecho que vosotros tenéis de no fumar como yo de hacerlo y algo inherente a esto: vustra libertad de no fumadores acaba donde empieza la mía y viceversa así que antes de seguir rebuznando recordad que con vuestra cruzada en el nombre de la salud (ignorantes fanáticos de cualquier cosa los hubo durante toda la historia) estáis destruyendo libertades y haciendo sentir mal a los demás injustamente. Rebatirme esto si en esta ocasión tenéis argumentos razonables. Gracias.

Guti dijo...

Anónima: empiezo por el final.

Rebatirme esto si en esta ocasión tenéis argumentos razonables

Como quizá hayas visto, en este blog se usa el español, asturiano, y aunque mucho menos, inglés y francés. Y yo intento, por educación, contestar a cada cual en el lenguaje en el que se dirige a mí.

Tú me has llamado terrorista, burro e ignorante, todo ello para pedir... ¡argumentos razonables!

A juzgar por las cosas que dices y por cómo las dices, no creo que sea posible razonar contigo, porque pareces simplemente una más de los miles de yonquis que no entienden nada que no sea chupetear su dosis imperiosamente, y se ponen en evidencia cuando abren la boca para cualquier otra cosa.

Siguiendo con mi costumbre de contestar según se dirijan a mí, pues aquí va: ya puedes irte a tu casa a darles lecciones a tus apestosas cortinas sobre la carcinogénesis, la libertad individual o las finanzas de los hosteleros. Ellas, que no están informadas de nada, quizás comulguen con tus ruedas de molino. A mí me pillas un poco mayor para tragar tus cuentos.

Y si quieres argumentos razonables, sales a la calle, te fumas tu nicotina, te tranquilizas un poquitín, vuelves a entrar con un "buenos días" y una sonrisa, y hablamos de lo que quieras, como personitas civilizadas. Aquí te espero.