Texto en español El futuro ya está aquí

Estoy pensando qué es lo que hace especiales, o inteligentes, a los humanos como especie. Y me parece que es el futuro. Cualquier antropólogo de primer curso se partirá la caja leyendo esto... Pero si los antropólogos pueden ser informáticos (y pueden), yo también puedo decir cosas que son obvias (u obviamente falsas) para un antropólogo y quedarme tan ancho.

Se dice a veces que lo que nos distingue es la consciencia, el saber que estamos aquí; un concepto bastante problemático. Porque es difícil determinar qué es, y si otros animales la tienen. Los aficionados a los toros suponen que los toros no tienen consciencia, y las personas razonables saben que son los aficionados a los toros los que no tienen consciencia.

Otro argumento frecuente es el uso de herramientas. Las herramientas nos permiten ampliar nuestras capacidades hasta extremos inimaginables, y además nos liberan de tareas rutinarias y absorbentes, con lo que podemos dedicar ese tiempo a pensar, a crear, a desfilar vestidos de nazarenos o a cualquier otra manifestación de eso que llamamos cultura. Sin herramientas, no podríamos hacer nada de eso. Ni siquiera un capirote de nazareno.

También hay quien valora como síntoma de humanidad la aplicación de una ética que dirige nuestro comportamiento en relación con los demás. Hay quien piensa que la inteligencia se manifiesta buscando hábilmente el propio interés en medio de la jungla de nuestros semejantes para obtener recompensas materiales (algunas ciertamente pintorescas), hay quien considera inteligente comportarse con arreglo a los dictados de ciertas tradiciones y seres sobrenaturales para recibir recompensas (algunas ciertamente pintorescas) después de la muerte, y hay quien entiende la ética como aquello que hace que todos vivamos un poquito mejor, aun a costa de pequeñas -o grandes- renuncias individuales (que eso sí que es pintoresco, pa qué nos vamos a engañar). Hay éticas para todos los gustos, lo cual es un problema, pero también lleva a pensar que no somos meros insectos sociales (a la hora de convivir, las abejas no debaten demasiado, ni crean comités).

Y me da la impresión de que todo esto, la consciencia, el uso de herramientas, la ética, se fundamenta en un solo hecho intelectual, un solo mecanismo en el que no solemos reparar: que la especie humana ha desarrollado una sorprendente capacidad para ver el futuro. No para acertar al cien por cien en sus predicciones, claro está. Pero nuestro sentido de la vista tampoco percibe todas las longitudes de onda ni todo el ángulo de visión ni funciona en la oscuridad, y no cuestionamos su existencia. El caso es que los seres humanos no sólo tenemos presente (percepción) y pasado (memoria) sino que... tenemos también futuro (¿pensamiento?).

El concepto de futuro es lo que nos sirve para planear cualquier tipo de estrategia. Desconozco hasta qué punto los demás animales lo tienen, pero creo que en la medida en que cada cual lo tenga, y pueda construir mentalmente una cadena de causas y efectos con sus actos, mostrará un comportamiento inteligente. El instinto es una forma ciega, evolutiva, de conservación, la que nos hace huir cuando olemos al lobo; perfeccionando esa herramienta, haciéndola flexible, programable y no sólo física, estamos ya al borde de los condicionales y la lógica, del pensamiento consciente, del libre albedrío, de las ideas creativas (sí, huele a lobo y muerde, pero si le soltamos un pedrusco en la cabeza se quedará quieto y lo morderemos nosotros a él). El uso de herramientas no es más que un corolario inevitable de la capacidad de hacer planes, y la cultura entera un corolario del uso de herramientas. Y el lenguaje algo imprescindible para transmitir planes que deben ejecutarse en equipo; para aparearse bastaba el instinto y nunca ha hecho falta el lenguaje (bueno, hoy en día parece que sí; es el precio del progreso) pero para construir una cabaña "para protegernos cuando llueva" o cazar un bicho grande sí.

Si uno es capaz de formarse una representación del futuro, de lo que puede pasar, lo quiera o no está haciendo una abstracción, está pensando, está imaginando; está usando la mente de una forma cualitativamente diferente a un ser que tenga un cerebro que se limita a responder a estímulos. Así que me da la impresión de que el que podamos ver el futuro es algo ortogonal, equivalente, a la inteligencia en sí misma.

Y no olvidemos algo que se me aparece como una de las huellas que más profundamente marcan la condición humana: sabemos que un día vamos a morir. Vaya usted a saber cuántos de nuestros actos están determinados por ese conocimiento.