Texto en español La fábula del lobito bueno

Ea, vamos a contar una fábula.

Este era un lobito que, más que nada por aquello de no dormir en la calle, y también porque dormir para siempre chupando de la teta de mamá loba no lo hicieron ni siquiera Rómulo y Remo (y si lo hubieran hecho no habría habido ni Roma ni nada), quería comprarse una casa, así que empezó a visitar a algunos cuervos. Pero siempre que iba a preguntar los precios no le quedaba otro remedio que aullar a la luna del susto.

Además, si el lobito preguntaba en un sitio, y volvía a ese mismo sitio una semana después, resultaba que el precio era más alto. Todos los meses añadían cinco o seis mil euros. El cuervo lo explicaba: "Mira, lobito, ese precio es el del mes pasado. Este mes se han actualizado". Por muy pronto que fuese el lobito a preguntar, aunque se basara en el rumor de la posible aprobación de una posible licencia para recalificar un terreno en el que quizás se construyera un piso, cuando llegaba ya sólo le quedaban para elegir un bajo sin ventanas ni puertas o un cuarto de calderas. Lo demás estaba todo comprado.

Un día, el lobito, cansado de aullarle a la luna (que tiene por costumbre no hacerles a los lobos ni puto caso) y desesperado porque se acercaba el invierno, fue a ver a un cuervo, y le dijo: "Mira, plumífero de los cojones. No penséis que vais a poder subir un 30% o un 40% el precio de las viviendas. Antes le pego fuego al puto edificio. No tengo nada que perder."

Moraleja: el lobito era un ingenuo, claro, y muy tonto. ¿Acaso no estaba todo comprado casi antes de hacer los planos? Lobito, ¿no entiendes que Todo Es Cuestión De La Ley De La Oferta Y La Demanda? La moraleja va más allá de que no pueda entender algo tan básico: de hecho, el lobito se retrató como un ser antisocial, un aberzale de extrema izquierda, antisistema, violento, peligroso. La gente con dos dedos de frente no se comporta así: entiende la Ley De La Oferta Y La Demanda, el libre mercado, y la sociedad en la que vive (que tiene sus ventajas y sus inconvenientes). Se prepara para ello, lucha y se compra su piso, como hemos hecho todos, en vez de andar chupando de papá estado y, lo que es peor, amenazando a la gente decente.

Claro que la moraleja (o la fábula) podría contarse intercambiando los personajes, porque Chicote, el presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (y espero no buscarme problemas por citarlo, porque creo que a la mafia siciliana le tengo menos miedo) dice que 'Que nadie espere que bajen un 30% ó un 40%, antes se los regalo al banco'.

Pero no, la moraleja no sería exactamente la misma. Hay algunas sutiles diferencias entre el lobito tonto y este al que podríamos llamar el pirata honrado.

El lobito bueno realmente no tenía nada que perder, no tenía donde caerse muerto, pero el pirata honrado, aunque regalara los pisos al banco, seguiría teniendo sitios donde caerse muerto (o más bien seguir vivo) a elegir.

Además, las amenazas del lobito bueno tienen mala prensa (por menos que eso se va a la cárcel, literalmente), pero las del pirata honrado no; eso es amenazar con elegancia, con clase. No habla de cerillas ni de cosas bastas; habla de regalos, de bancos, y uno no se imagina violencia, sino corbatas y apretones de manos y comidas en Chicote, que además de un promotor con los cojones bien puestos es también un restaurante. Ese es su mundo. ¿Se puede ir a la cárcel por una amenaza así, aunque vaya dirigida a dañar a miles de personas y no un solo edificio? Aparte de que por supuesto que la amenaza del pirata tiene su explicación racional, hay que ponerla en su contexto, etcétera. La otra no.

Por otra parte, es evidente que el pirata no es ignorante; conoce la Ley De La Oferta Y La Demanda. ¡Se la inventó él! Pero en este caso, si intentas restregársela por las narices, él se sacará otra del bolsillo. Por ejemplo, te explicará, como en ese artículo, que es el gobierno el que tiene que buscar soluciones, subvencionar el Euribor, y que con esa intervención podrán recuperar... "la inversión para reinvertirla en el programa de viviendas de protección oficial". Me troncho. Lo de asumir pérdidas está fuera de la ecuación; para asumir cosas ya están los lobitos buenos. Por ejemplo, para asumir hace unos años que cada mes (¡o cada semana!) la cosa subiera miles de euros, cuando ahora el pirata honrado dice todo escandalizado que "las inmobiliarias han adaptado sus precios ya a finales de 2007 y a principios de 2008". ¿Qué mas quieren los lobitos?

Bueno, total, que la fábula no funciona al revés. Y eso lo sabe muy bien el pirata honrado (quizás para fabulizarlo sería mejor decir la sanguijuela lista), que conoce perfectamente cuál es el sitio de cada uno.

[Los nombres de los personajes principales son invento de José Agustín Goytisolo.]

4 comentarios:

Esfer dijo...

Lo mejor de todo es que además hay lobitos buenos y con dos dedos de frente, que como sabían que no podían permitírselo no compraron un piso y viven de alquiler... y ahora se lo van a pagar a lobitos buenos y tontos "que no van a tirar les perres en un alquiler".

Y Dios libre a los lobitos buenos y que alquilan de quejarse, que son unos insolidarios...

Sergio dijo...

Me perdonarás que hoy sea grosero en tu blog, Guti, pero por múltiples motivos estoy de muy mala leche. A mí me viene a la mente aquel machadiano "yo he visto garras fieras en pulidas manos, conozco grajos mélicos y líricos marranos; el más truhán se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso, se carga de razón". Yo sólo sé que disto mucho de ser un lobito bueno ( un lobito no sé, bueno, no soy), pero si digo lo que pienso, tardo un suspiro en acabar en Villabona por injurias, o calumnias, o ambos (siempre confundo ambos tipos penales). Si hago lo que me apetece, me cae una pena de prisión larguísima por un delito de estragos. Y los encorbatados que hacen cosas mucho peores a miles de honrados trabajadores y trabajadoras sin mancharse las manos ( ni de gasolina ni siquiera de tinta, que para eso están los abogados caros ), son recibidos en amplios salones con lacayos que les flanquean la puerta mientras le anuncian que el señor vendrá en seguida. Y es que es bien sabido: en España no se puede ser un delincuente pequeño, fíu.

En fin, no me hagas caso, estoy de mala h*****a, un día te lo explicaré, que me dijeron a mí muchas veces y todas ellas estoy esperando aún xD

Guti dijo...

Esfer: tienes bastante razón, pero cuando miro los precios de los alquileres me dan ganas de aullarle no sólo a la luna, sino al sol también. Cuando la gente vive al borde del número rojo, y sin ningún patrimonio, es lógico que no quiera dejar escaparse esas cantidades astronómicas de dinero. Que todos los ministros hablan del alquiler, pero eso está bien decirlo para los demás, cuando tú ganas unos miles al mes y además (seguramente) eres propietario o no tienes que pagar la vivienda.

Sergio: si no te sale la grosería con cosas como esta, no te sale con ninguna, así que estás perdonado, cómo no :-) Pero bueno, no te hagas mala sangre, así es el mundo. A ver si poco a poco lo mejoramos un pelín.

Sergio dijo...

Guti, yo creo que el promedio de gente que para por aquí, entre los que, sin falsa modestia, me incluyo y entre los que se considero, es gente que tiene ganas de cambiar el mundo para bien aunque sea un poquito. Siempre digo yo que de buenas intenciones está el infierno lleno, y no es infrecuente que trates de arreglar algo y lo jodas :-) Pero yo creo que los DiariuDeGutieros son una especie que lucha por un mundo mejor

( ahora tenía que sonar la marsellesa mientras Victor Laszlo canta a voz en grito y Richard Blaine le hace un gesto con la cabeza a la orquesta confirmando que sí, que sigan jajjaj )